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Lo que debes saber antes de combinar probióticos y antibióticos

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Cuando un médico receta antibióticos, es común escuchar la recomendación de tomar también un probiótico para proteger la flora intestinal. Sin embargo, muchas personas se preguntan si ambos pueden consumirse al mismo tiempo o si hacerlo reduce la eficacia del tratamiento.

La evidencia científica sugiere que, en algunos casos, los probióticos pueden ser un complemento útil durante el tratamiento con antibióticos, aunque existen recomendaciones importantes sobre el momento adecuado para tomarlos y el tipo de producto que se utiliza.

¿Por qué los antibióticos afectan al intestino?

Los antibióticos están diseñados para eliminar las bacterias que causan una infección, pero también pueden afectar parte de la microbiota intestinal, formada por millones de microorganismos beneficiosos que participan en la digestión, el sistema inmunológico y otras funciones del organismo.

Como consecuencia, algunas personas presentan efectos secundarios como:

  • Diarrea.
  • Dolor o inflamación abdominal.
  • Gases.
  • Cambios en las evacuaciones.

Estos síntomas pueden aparecer durante el tratamiento o incluso días después de haber terminado el antibiótico.

¿Los probióticos ayudan?

Los probióticos son microorganismos vivos que, consumidos en cantidades adecuadas, pueden contribuir a mantener el equilibrio de la microbiota intestinal.

Diversos estudios han encontrado que ciertas cepas probióticas ayudan a disminuir el riesgo de diarrea asociada al uso de antibióticos. Un metaanálisis con más de 11 mil adultos reportó una reducción aproximada del 37 % en este tipo de complicaciones, aunque los beneficios dependen de la cepa utilizada y de la dosis administrada.

¿Pueden tomarse al mismo tiempo?

Sí, pero no es recomendable ingerirlos exactamente en el mismo momento.

Los especialistas aconsejan dejar un intervalo de al menos dos horas entre la toma del antibiótico y la del probiótico. De esta forma, se reduce la posibilidad de que el medicamento destruya las bacterias beneficiosas presentes en el probiótico antes de que lleguen al intestino.

No todos los probióticos funcionan igual

Es importante saber que no todos los productos etiquetados como probióticos ofrecen los mismos beneficios.

La eficacia depende de factores como:

  • La cepa específica del microorganismo.
  • La cantidad de microorganismos vivos.
  • La dosis utilizada.
  • El problema de salud para el que fueron estudiados.

Entre las cepas con mayor respaldo científico destacan Lactobacillus rhamnosus GG y la levadura Saccharomyces boulardii, utilizadas principalmente para reducir la diarrea asociada a los antibióticos.

¿Todas las personas deberían tomarlos?

No necesariamente.

Aunque los probióticos pueden ser útiles en algunos pacientes, no sustituyen al antibiótico ni aceleran la curación de la infección. Además, no todas las personas necesitan suplementarlos y, en pacientes con sistemas inmunológicos debilitados o ciertas enfermedades graves, su uso debe ser valorado por un profesional de la salud.

La decisión dependerá del tipo de antibiótico, la duración del tratamiento y el historial clínico de cada persona.

La mejor estrategia es seguir la indicación médica

La evidencia actual indica que combinar probióticos y antibióticos puede aportar beneficios para algunas personas, especialmente al reducir el riesgo de molestias gastrointestinales. Sin embargo, el éxito de esta estrategia depende de utilizar un probiótico con respaldo científico, respetar el intervalo entre ambas tomas y seguir siempre las indicaciones del médico o farmacéutico.

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