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Michelin crea llantas que no se ponchan, pero todavía no son para tu auto

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Olvidarse de una llanta ponchada podría dejar de ser una fantasía. Michelin desarrolló una tecnología sin aire capaz de continuar funcionando incluso cuando recibe daños que dejarían inutilizable a un neumático convencional. El problema es que, por ahora, esta innovación todavía no está disponible para los automóviles de pasajeros que circulan normalmente por carretera.

La tecnología se conoce como MICHELIN UPTIS, acrónimo de Unique Puncture-Proof Tire System, y sustituye el aire presurizado por una estructura flexible que soporta el peso del vehículo. Michelin la presentó originalmente en 2019 como un prototipo destinado a reducir los pinchazos, el mantenimiento y la cantidad de neumáticos que terminan prematuramente como residuos.

¿Cómo funcionan estas llantas sin aire?

La diferencia fundamental está en su construcción.

Una llanta convencional depende del aire comprimido para mantener su forma, absorber irregularidades del camino y soportar el peso del automóvil. UPTIS elimina ese elemento y utiliza una estructura interna flexible fabricada con materiales de alta tecnología.

El prototipo combina caucho, aluminio y una estructura portante de plástico reforzado con fibra de vidrio. Sus radios flexibles cumplen una función similar a la que normalmente realiza el aire dentro de un neumático.

Esto significa que no hay presión que revisar y, sobre todo, no existe el mismo riesgo de sufrir una ponchadura provocada por un clavo, bache u otro objeto que atraviese la banda de rodadura.

Adiós a revisar la presión

Una de las ventajas más evidentes de UPTIS es que no necesita aire.

Eso elimina varios de los problemas habituales de los neumáticos tradicionales:

  • No requiere revisar constantemente la presión.
  • No puede sufrir una pérdida de aire.
  • Reduce el riesgo de ponchaduras.
  • Disminuye la posibilidad de reventones relacionados con la presión.
  • Puede reducir ciertas necesidades de mantenimiento.

Michelin señala que esta tecnología también podría resultar especialmente útil para flotas de vehículos, donde una llanta ponchada significa que una unidad tiene que detenerse y puede afectar toda una operación de reparto.

¿Entonces por qué todavía no puedes ponérselas a tu coche?

Aquí está el detalle importante.

Aunque la tecnología ya ha sido probada en condiciones reales, UPTIS continúa siendo un prototipo y no es una llanta convencional disponible para cualquier automóvil. Michelin la presenta actualmente como una solución en desarrollo para vehículos de pasajeros y nuevas formas de movilidad.

El principal desafío está en conseguir que una estructura sin aire ofrezca al mismo tiempo comodidad, estabilidad, durabilidad, bajo ruido y buen comportamiento a velocidades de carretera.

Una llanta de automóvil tiene que soportar mucho más que un simple pinchazo. Debe funcionar durante miles de kilómetros, absorber baches, mantener estabilidad en curvas y soportar velocidades elevadas sin generar un exceso de calor o vibraciones.

Michelin ya tiene otra tecnología sin aire

Aquí aparece otra pieza interesante de la historia: Michelin Tweel.

A diferencia de UPTIS, Tweel ya se utiliza en determinados vehículos y maquinaria especializada. Se trata de una solución que integra la rueda y el neumático en una sola pieza y emplea radios flexibles en lugar de aire.

Su resistencia resulta particularmente interesante para vehículos que trabajan en condiciones difíciles, donde una ponchadura puede detener por completo una operación.

La tecnología ha sido utilizada en maquinaria industrial, agrícola y determinados vehículos todoterreno y tácticos.

¿Por qué interesa tanto al sector militar?

En determinados vehículos militares, mantener la movilidad puede ser mucho más importante que ofrecer el máximo confort.

Un neumático tradicional puede quedar inutilizado cuando pierde aire. Una estructura sin aire, en cambio, puede continuar funcionando después de recibir determinados daños porque sus elementos estructurales siguen soportando el peso.

Esa característica ha convertido a las tecnologías de neumáticos sin aire en una alternativa interesante para vehículos especializados.

Sin embargo, esto no significa que sean «indestructibles» en sentido literal. Pueden sufrir daños y tienen límites de carga, velocidad, temperatura y uso.

El problema de la velocidad

Uno de los grandes obstáculos para llevar estas tecnologías a los automóviles convencionales es precisamente la velocidad.

Cuando los radios internos se deforman constantemente durante la marcha, generan calor. A velocidades elevadas, esa acumulación térmica puede acelerar el desgaste de los materiales. Además, determinados diseños pueden generar más ruido y vibraciones que una llanta convencional.

Para un vehículo que circula habitualmente por autopistas, estos factores son fundamentales.

Un conductor no solo necesita una llanta que no se ponche. También necesita que sea silenciosa, cómoda, estable y capaz de funcionar de manera segura durante largos recorridos.

También podría reducir residuos

La innovación no busca solamente solucionar el problema de las ponchaduras.

Michelin calcula que hasta 20% de las llantas pueden desecharse cada año debido a pinchazos, pérdida rápida de presión o desgaste irregular relacionado con una presión incorrecta. La compañía considera que las tecnologías sin aire podrían reducir parte de estos residuos al prolongar la vida útil de los neumáticos.

Además, al no depender de aire presurizado, desaparece la necesidad de realizar controles periódicos de presión.

Ya hubo pruebas en vehículos reales

UPTIS no se ha quedado únicamente en los laboratorios.

Michelin realizó pruebas públicas del prototipo en 2021 durante el Salón del Automóvil de Múnich, donde vehículos equipados con esta tecnología circularon en condiciones reales.

La empresa también trabajó con General Motors en el desarrollo de la tecnología y realizó pruebas con vehículos de reparto de DHL en Singapur, buscando comprobar su funcionamiento en operaciones de última milla.

¿Cuándo llegarán a los autos particulares?

Por ahora, no existe una fecha confirmada para que UPTIS pueda comprarse como una llanta convencional para cualquier automóvil.

Michelin continúa desarrollando la tecnología y explorando aplicaciones en flotas, vehículos eléctricos, conducción autónoma y otras formas de movilidad.

El objetivo final es que una llanta pueda ofrecer la seguridad de una solución sin aire sin sacrificar las características que los conductores esperan de un neumático moderno.

La llanta que podría cambiar una de las peores sorpresas al volante

Una ponchadura puede parecer un problema pequeño, pero representa tiempo perdido, reparaciones, riesgos en carretera y, en algunos casos, accidentes.

Por eso, la idea de una llanta que pueda seguir funcionando sin aire resulta tan atractiva. Michelin ya consiguió demostrar que la tecnología es posible, pero todavía tiene que resolver los retos que implica llevarla a millones de automóviles de uso cotidiano.

Por ahora, la llanta que no se poncha existe, pero sigue siendo una especie de adelanto del futuro automotriz. El siguiente reto será conseguir que ese futuro pueda circular a 120 km/h sin convertirse en una máquina de vibraciones.

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