
México avanza en la construcción de Coatlicue, una supercomputadora pública que busca convertirse en la más potente de América Latina. El proyecto tendrá una inversión de alrededor de 6 mil millones de pesos y estará instalado en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), en Zacatenco, Ciudad de México.
La infraestructura está diseñada para procesar enormes cantidades de información y apoyar investigaciones científicas, proyectos de inteligencia artificial y distintas necesidades del sector público y productivo. De acuerdo con la información más reciente, la construcción comenzará en octubre de 2026 y se contempla que esté lista en 2028.
¿Cuándo estará lista Coatlicue?
El proyecto fue anunciado por el Gobierno de México en noviembre de 2025 como parte de una estrategia para ampliar la capacidad nacional de cómputo de alto rendimiento. El IPN confirmó posteriormente que Zacatenco será la sede de esta infraestructura.
La información más reciente señala que la construcción comenzará en octubre de 2026 y tendrá una duración estimada de aproximadamente 24 meses. Con ese calendario, Coatlicue podría estar terminada y comenzar operaciones en 2028.
Anteriormente se había informado que los trabajos comenzarían en agosto, por lo que el calendario ha tenido ajustes. La fecha de 2028 es, por ahora, la estimación disponible para la conclusión del proyecto.
¿Qué tan potente será?
Coatlicue contará con más de 14 mil unidades de procesamiento gráfico (GPU) trabajando de manera conjunta. Con esta infraestructura, se estima una capacidad de hasta 314 mil billones de operaciones por segundo.
En términos prácticos, una supercomputadora no funciona como una computadora personal gigantesca. Su potencia proviene de la capacidad de distribuir cálculos entre una enorme cantidad de componentes que trabajan simultáneamente.
El proyecto contempla una infraestructura compuesta por 36 charolas y cerca de 200 gabinetes, interconectados para realizar operaciones de alto rendimiento.
Cuando esté funcionando, esta capacidad permitirá ejecutar cálculos que serían demasiado lentos o costosos para equipos convencionales.
¿Para qué se utilizará?
Uno de los objetivos de Coatlicue es poner el cómputo de alto rendimiento al servicio de proyectos científicos, tecnológicos y de interés público.
Entre las aplicaciones previstas se encuentran el análisis de grandes bases de datos, la elaboración de modelos climáticos, la planeación agrícola y el procesamiento de imágenes relacionadas con el suelo y el subsuelo.
También se han mencionado aplicaciones en áreas como meteorología, salud, movilidad, energía y telecomunicaciones. El Gobierno de México ha señalado que la capacidad de procesamiento podría utilizarse para apoyar desde predicciones meteorológicas hasta proyectos relacionados con inteligencia artificial.
En el sector salud, por ejemplo, una infraestructura de este tipo puede utilizarse para procesar grandes volúmenes de información médica o desarrollar modelos computacionales. Eso no significa que Coatlicue vaya a diagnosticar pacientes por sí misma, sino que podrá proporcionar capacidad de cálculo para investigaciones y herramientas desarrolladas por especialistas.
La inteligencia artificial será uno de sus usos
La enorme cantidad de GPU prevista para Coatlicue también permitirá ejecutar modelos de inteligencia artificial que requieren una capacidad de procesamiento considerable.
El Gobierno mexicano ha planteado el proyecto como parte de la incorporación del país al desarrollo y utilización de IA a gran escala. La infraestructura permitirá trabajar con grandes volúmenes de datos y realizar cálculos simultáneos necesarios para determinados modelos científicos y tecnológicos.
El objetivo no es únicamente utilizar IA para servicios gubernamentales. El proyecto también contempla que investigadores, estudiantes, emprendedores y empresas puedan acceder a recursos de cómputo que actualmente pueden resultar difíciles de conseguir en México.
Coatlicue estará conectada con universidades y centros de investigación
La supercomputadora formará parte del Clúster Nacional de Supercómputo, con la intención de conectar capacidades de diferentes instituciones mexicanas.
El comité técnico encargado del proyecto está integrado por representantes de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), INFOTEC, el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica, el IPN, la UNAM y el Tecnológico Nacional de México.
Además, se contempla la participación de instituciones estratégicas como el IMSS, el SAT, la Secretaría de Marina, Nacional Financiera y Bancomext, así como la colaboración del Barcelona Supercomputing Center (BSC).
Esta estructura busca que Coatlicue no opere como un equipo aislado, sino como parte de una red de investigación y procesamiento de datos.
México ya utiliza supercómputo para proyectos científicos
La construcción de Coatlicue parte de capacidades que México ya utiliza mediante colaboraciones internacionales.
José Antonio Peña Merino, titular de la ATDT, explicó que actualmente existen proyectos desarrollados con apoyo del Centro de Supercomputación de Barcelona relacionados con meteorología, optimización de citas del IMSS y detección de posibles esquemas de evasión fiscal mediante facturas apócrifas.
La intención es que una parte de estas capacidades pueda desarrollarse con infraestructura instalada en territorio mexicano cuando Coatlicue entre en operación.
Esto también permitiría que los proyectos nacionales dependan menos de recursos de cómputo ubicados en otros países, particularmente cuando se trata de información sensible.
¿Por qué es importante tener una supercomputadora en México?
Una supercomputadora permite realizar simulaciones y análisis que requieren cantidades enormes de operaciones matemáticas. Esto resulta especialmente útil cuando se trabaja con modelos meteorológicos, inteligencia artificial, investigación científica, análisis de datos o simulaciones de fenómenos físicos.
Para México, Coatlicue también representa una inversión en infraestructura científica y en la formación de especialistas en cómputo de alto rendimiento.
El IPN considera que la formación de talento será uno de sus principales aportes al proyecto, mientras que la participación de universidades y centros de investigación busca ampliar el número de personas capaces de utilizar este tipo de infraestructura.
La supercomputadora, por lo tanto, no será únicamente un conjunto de miles de GPU. Su utilidad dependerá también de los investigadores, desarrolladores y proyectos que puedan aprovechar esa capacidad.
Coatlicue comenzará una nueva etapa en 2028
Con la construcción prevista para iniciar en 2026 y una duración estimada de dos años, Coatlicue apunta a comenzar operaciones en 2028, aunque el calendario podría modificarse conforme avance la obra.
Su capacidad de procesamiento permitirá trabajar con grandes cantidades de datos y desarrollar proyectos en campos que van desde la ciencia y la inteligencia artificial hasta el clima, la agricultura y la salud.
El verdadero alcance de Coatlicue se conocerá cuando la infraestructura esté instalada y comiencen a utilizarla investigadores, instituciones públicas, universidades y empresas. Por ahora, el proyecto representa uno de los desarrollos de cómputo de mayor escala anunciados para México y una apuesta por ampliar la infraestructura nacional de supercómputo.












