
Practicar ejercicio con frecuencia suele asociarse con una mejor salud, pero algunas enfermedades cardíacas pueden permanecer ocultas durante años incluso en personas jóvenes y físicamente activas. Una de ellas es la miocardiopatía hipertrófica (MCH), una enfermedad del músculo del corazón que puede provocar complicaciones graves y, en determinados casos, muerte súbita.
La condición ha llamado especialmente la atención por su relación con personas que realizan actividad física intensa. Esto no significa que hacer ejercicio provoque la enfermedad ni que las personas deportistas tengan automáticamente un mayor riesgo. El problema está en que algunos síntomas pueden aparecer durante el esfuerzo y pasar inadvertidos o atribuirse al propio entrenamiento.
¿Qué es la miocardiopatía hipertrófica?
La miocardiopatía hipertrófica es una enfermedad en la que el músculo cardíaco se engrosa de manera anormal, especialmente en las paredes de los ventrículos. En muchos casos tiene un componente genético y puede presentarse incluso cuando una persona no tiene antecedentes evidentes de problemas cardíacos.
De acuerdo con especialistas citados en información reciente sobre la enfermedad, la MCH afecta aproximadamente a una de cada 500 personas de la población general. Una parte de estos pacientes desarrolla la variante obstructiva, conocida como miocardiopatía hipertrófica obstructiva (MCHo).
El engrosamiento puede dificultar el funcionamiento normal del corazón. En la forma obstructiva, además, puede limitar la salida de sangre desde el ventrículo izquierdo hacia el resto del organismo.
¿Por qué puede representar un riesgo para quienes hacen ejercicio?
El problema no es que el ejercicio cause la MCH. Una persona puede desarrollar la enfermedad y continuar realizando actividad física sin saber que la tiene.
Cuando existe una alteración cardíaca de este tipo, el esfuerzo intenso puede hacer más evidentes algunos síntomas. Entre ellos se encuentran falta de aire, palpitaciones, dolor o molestia en el pecho, mareos y desmayos, particularmente durante o después de la actividad física.
La presencia de alguno de estos síntomas no significa necesariamente que una persona tenga miocardiopatía hipertrófica. Pueden existir numerosas causas para experimentar falta de aire, palpitaciones o mareos durante el ejercicio. Sin embargo, cuando aparecen de manera repetida o inesperada, es importante buscar una valoración médica.
La enfermedad también puede estar relacionada con alteraciones del ritmo cardíaco, insuficiencia cardíaca y, en determinados pacientes, muerte súbita. Por eso la identificación de personas en riesgo es una parte importante del manejo de la enfermedad.
Puede existir durante años sin provocar síntomas
Una de las dificultades para detectar la MCH es que algunas personas pueden no presentar síntomas durante mucho tiempo.
En ciertos casos, la enfermedad se identifica durante una revisión médica realizada por otro motivo. En otros, una persona comienza a experimentar síntomas al aumentar la intensidad o duración de su actividad física.
Los antecedentes familiares también pueden ser relevantes. Debido al componente genético de la enfermedad, conocer si familiares cercanos han sido diagnosticados con miocardiopatía hipertrófica o han tenido determinados problemas cardíacos puede aportar información importante al médico.
Esto no significa que cualquier persona con antecedentes familiares vaya a desarrollar la enfermedad, pero sí puede justificar una evaluación especializada.
¿Qué señales deberían llevar a una consulta?
Hay síntomas que merecen atención, especialmente cuando aparecen durante el ejercicio y no corresponden con el esfuerzo habitual de la persona.
Entre las señales que pueden justificar una valoración médica se encuentran:
- Desmayos o pérdida del conocimiento durante el ejercicio.
- Episodios recurrentes de mareo.
- Palpitaciones frecuentes o sensación de latidos irregulares.
- Dolor o presión en el pecho.
- Falta de aire que resulta desproporcionada respecto al ejercicio realizado.
- Disminución inesperada de la capacidad para realizar actividad física.
- Antecedentes familiares de miocardiopatía hipertrófica o muerte súbita.
Estas manifestaciones no constituyen por sí mismas un diagnóstico. La evaluación depende de la historia clínica y de las pruebas que determine un profesional de la salud.
El diagnóstico requiere una evaluación cardíaca
Cuando existe sospecha de MCH, el médico puede solicitar diferentes estudios para observar la estructura y el funcionamiento del corazón.
Entre las herramientas utilizadas para valorar esta enfermedad se encuentran el electrocardiograma y el ecocardiograma, además de otros estudios que pueden indicarse dependiendo de las características de cada paciente.
El objetivo es determinar si existe un engrosamiento anormal del músculo cardíaco, si hay obstrucción al flujo sanguíneo, alteraciones del ritmo u otras características relacionadas con la enfermedad.
En pacientes con antecedentes familiares, también puede considerarse una evaluación genética. El seguimiento debe individualizarse porque la MCH puede presentarse de formas diferentes.
¿Las personas con MCH deben dejar de hacer ejercicio?
Tener una enfermedad cardíaca no significa automáticamente que una persona deba abandonar toda actividad física.
La cantidad y el tipo de ejercicio adecuados dependen del diagnóstico, los síntomas, la presencia de obstrucción, las alteraciones del ritmo cardíaco y otros factores. Por ello, las personas con MCH deben recibir indicaciones individualizadas de su equipo médico antes de realizar actividad física intensa o modificar su entrenamiento.
Para quienes practican deporte de alto rendimiento, una valoración cardiovascular puede ser particularmente importante cuando existen síntomas, antecedentes familiares o alguna alteración detectada previamente.
La clave está en no interpretar el ejercicio como un tratamiento que sustituye una evaluación médica, pero tampoco asumir que cualquier actividad física resulta peligrosa para una persona con una enfermedad cardíaca. Las recomendaciones deben establecerse de manera individual.
Hay nuevas opciones para tratar la forma obstructiva
La MCH no tiene una cura definitiva, pero existen tratamientos destinados a controlar los síntomas y reducir el impacto de la enfermedad.
La información publicada recientemente en México señala que Cofepris aprobó una nueva alternativa oral para adultos con miocardiopatía hipertrófica obstructiva sintomática. El tratamiento pertenece a una nueva clase de medicamentos que actúa sobre mecanismos relacionados con la contracción del músculo cardíaco.
Especialistas citados en el reporte señalaron que esta alternativa puede mejorar aspectos como los síntomas, la capacidad de ejercicio y la obstrucción del flujo sanguíneo en pacientes seleccionados. Su utilización, sin embargo, corresponde a personas que cumplen criterios médicos específicos y debe realizarse bajo supervisión profesional.
La disponibilidad de una nueva terapia no elimina la importancia de detectar la enfermedad a tiempo. De hecho, el diagnóstico continúa siendo uno de los principales retos, particularmente porque algunas personas pueden desconocer que tienen la condición.
Hacer ejercicio sigue siendo parte de una vida saludable
La existencia de enfermedades cardíacas que pueden pasar inadvertidas no significa que las personas deban dejar de hacer ejercicio por miedo.
La actividad física regular tiene beneficios ampliamente reconocidos para la salud cardiovascular. Lo importante es diferenciar entre la práctica habitual de ejercicio y los síntomas que podrían indicar que una persona necesita una valoración médica.
Si aparecen desmayos, dolor en el pecho, palpitaciones recurrentes o falta de aire inusual durante el entrenamiento, conviene detener la actividad y consultar con un profesional de la salud. Una revisión puede ayudar a determinar si se trata de una respuesta normal al esfuerzo o si existe una causa que requiere atención.
En el caso de la miocardiopatía hipertrófica, detectar la enfermedad permite establecer un seguimiento y un tratamiento adecuados. El hecho de sentirse saludable y tener una buena condición física no descarta por completo la presencia de una enfermedad cardíaca, por lo que los síntomas y los antecedentes familiares siguen siendo piezas importantes del rompecabezas clínico.












