
Amazon apuesta por una enorme infraestructura energética en Texas para abastecer sus nuevos centros de datos de inteligencia artificial. La compañía confirmó su participación en el proyecto GW Ranch, ubicado en el condado de Pecos, donde una planta privada de gas natural suministrará electricidad a un nuevo campus tecnológico.
La instalación energética, desarrollada por Pacifico Energy, cuenta con autorización de la Comisión de Calidad Ambiental de Texas para alcanzar hasta 7.65 gigavatios (GW) de capacidad mediante turbinas de gas natural. Amazon adquirió el sitio donde construirá su centro de datos y prevé comprar energía generada en el complejo.
GW Ranch tendrá 35 turbinas de gas natural
El proyecto contempla 35 turbinas y, durante su etapa inicial, funcionará independientemente de la red eléctrica de Texas. Pacifico Energy señala que GW Ranch podrá suministrar más de 5 GW y combinará generación a gas con hasta 1.8 GW de almacenamiento en baterías y 750 MW de energía solar.
La primera entrega de energía está prevista para el primer trimestre de 2027. El proyecto contempla alcanzar 1 GW en 2028 y superar los 5 GW de capacidad hacia 2031, además de ocupar más de 8 mil acres en el oeste de Texas.
Permiso permite hasta 33 millones de toneladas de CO₂
El aspecto que ha generado mayor controversia es su impacto ambiental. Los permisos permiten que la planta emita aproximadamente 33 millones de toneladas de dióxido de carbono al año, una cifra que podría colocarla entre las mayores fuentes individuales de emisiones de Estados Unidos.
Sin embargo, esta cantidad corresponde al máximo autorizado y no significa que la planta necesariamente vaya a generar ese volumen de emisiones. Las centrales eléctricas suelen operar por debajo de los límites establecidos en sus permisos.
Amazon defiende su estrategia energética para centros de datos
Amazon sostiene que el modelo permitirá cubrir directamente el costo energético de sus operaciones sin elevar inicialmente la demanda sobre la red eléctrica de Texas. La compañía también afirmó que mantiene su compromiso de alcanzar cero emisiones netas de carbono en 2040.
El proyecto refleja uno de los principales desafíos de la expansión de la inteligencia artificial: conseguir suficiente electricidad para operar centros de datos cada vez más grandes, mientras las tecnológicas enfrentan presión para contener su huella ambiental.












