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9 formas de reducir el exceso de azúcar en tu alimentación

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El cuerpo necesita glucosa para obtener energía, pero consumir demasiados azúcares añadidos de manera habitual puede afectar la salud metabólica y aumentar el riesgo de problemas como sobrepeso y diabetes tipo 2.

Sin embargo, hay una precisión importante: no existe una bebida, alimento o método que pueda «limpiar» o eliminar de manera instantánea el azúcar del organismo. El cuerpo regula la glucosa mediante procesos naturales en los que participan principalmente el páncreas, la insulina, el hígado y otros tejidos.

Lo que sí puedes hacer es reducir el consumo de azúcar añadido y adoptar hábitos que favorezcan un mejor control de la glucosa.

1. Reduce las bebidas azucaradas

Refrescos, jugos industrializados, néctares, bebidas energéticas y otras bebidas endulzadas pueden aportar grandes cantidades de azúcar sin generar la misma sensación de saciedad que un alimento sólido.

El IMSS recomienda preferir agua simple para hidratarse y reducir el consumo de bebidas con grandes cantidades de azúcar.

Una modificación sencilla consiste en sustituir progresivamente los refrescos y jugos por agua natural.

2. Toma suficiente agua

El agua no «elimina» el azúcar de la sangre como si fuera un limpiador, pero una hidratación adecuada permite que el organismo mantenga sus funciones normales.

Los riñones participan en la eliminación de sustancias de desecho a través de la orina, mientras que el organismo regula la concentración de glucosa mediante mecanismos metabólicos.

Por eso, mantenerse hidratado es importante, especialmente durante el calor o la actividad física.

3. Come más alimentos ricos en fibra

La fibra presente en frutas enteras, verduras, leguminosas y cereales integrales puede ayudar a que los carbohidratos se absorban de manera más gradual.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los mayores de 10 años consuman al menos 25 gramos de fibra dietética natural al día.

En lugar de eliminar completamente los carbohidratos, conviene priorizar fuentes con mayor contenido de fibra.

4. Prefiere fruta entera en lugar de jugos

Una naranja, una manzana o una pera enteras ofrecen fibra y otros nutrientes que se pierden parcialmente al convertirlas en jugo.

Además, es más sencillo consumir grandes cantidades de fruta de una sola vez cuando está en forma líquida.

El IMSS recomienda consumir fruta entera en lugar de jugos y néctares.

5. Reduce los azúcares añadidos

No todo el azúcar que consumes tiene el mismo origen.

Los azúcares presentes naturalmente en frutas y otros alimentos forman parte de una dieta diferente a los azúcares libres añadidos durante la fabricación o preparación de productos.

La OMS recomienda limitar los azúcares libres a menos del 10% de la ingesta calórica diaria y señala que reducirlos a 5% o menos puede aportar beneficios adicionales.

Algunos productos donde pueden aparecer son:

  • Pan dulce.
  • Galletas.
  • Cereales endulzados.
  • Salsas.
  • Postres.
  • Refrescos.
  • Bebidas saborizadas.
  • Yogures azucarados.

6. Revisa las etiquetas

El azúcar puede aparecer en productos que no necesariamente tienen un sabor extremadamente dulce.

Revisar la información nutrimental permite identificar la cantidad de carbohidratos y azúcares que contiene cada producto.

También es importante recordar que términos como «sin azúcar añadida» o «reducido en azúcar» no necesariamente significan que un alimento tenga pocos carbohidratos.

7. Incluye proteínas en tus comidas

Combinar los alimentos ricos en carbohidratos con fuentes de proteína puede formar parte de una alimentación más equilibrada.

Algunas opciones son huevo, pescado, pollo, leguminosas, yogur natural, queso y otras fuentes de proteína según las necesidades individuales.

La idea no es eliminar los carbohidratos, sino construir comidas que incluyan diferentes grupos de alimentos y aporten mayor variedad nutricional.

8. Muévete después de comer

La actividad física es otro componente importante para la salud metabólica.

Los músculos utilizan glucosa como fuente de energía, por lo que mantenerse físicamente activo forma parte de las estrategias generales para cuidar los niveles de glucosa y reducir factores de riesgo metabólico.

No es necesario comenzar con rutinas extremadamente exigentes. Caminar, subir escaleras, bailar o realizar alguna actividad que puedas mantener regularmente puede contribuir a un estilo de vida más activo.

9. Evita compensar los excesos con métodos extremos

Después de consumir muchos alimentos dulces, puede resultar tentador recurrir a ayunos prolongados, bebidas «detox» o suplementos que prometen eliminar rápidamente el azúcar.

No es necesario hacerlo.

Una estrategia más sostenible consiste en retomar una alimentación equilibrada, beber agua, consumir alimentos ricos en fibra y mantener actividad física regular.

La Secretaría de Salud señala que una alimentación adecuada debe acompañarse de ejercicio físico regular y recomienda reducir el consumo de azúcares y bebidas azucaradas.

¿Cuánto azúcar es demasiado?

La OMS recomienda que los azúcares libres representen menos del 10% de la energía diaria. Para una dieta de 2,000 calorías, esto equivale aproximadamente a 50 gramos de azúcares libres al día.

Una reducción hasta el 5%, unos 25 gramos diarios en ese mismo ejemplo, puede aportar beneficios adicionales.

La cantidad adecuada puede variar según las necesidades energéticas y condiciones de cada persona.

¿Qué ocurre si tienes la glucosa alta?

Tener una elevación ocasional de glucosa no significa necesariamente que exista diabetes. Sin embargo, si los niveles permanecen elevados o aparecen síntomas como sed excesiva, cansancio, necesidad frecuente de orinar o visión borrosa, es importante consultar con un profesional de la salud.

Las personas que ya tienen diabetes deben seguir el plan de alimentación, actividad física y medicamentos indicado por su equipo médico.

No necesitas «desintoxicarte» del azúcar

El concepto de «limpiar el exceso de azúcar» puede sonar atractivo, pero simplifica demasiado la forma en que funciona el organismo.

Más que buscar un remedio rápido, el objetivo debería ser reducir el consumo habitual de azúcares libres y mejorar la calidad general de la alimentación.

Cambiar un refresco por agua, elegir fruta entera, aumentar el consumo de fibra, revisar etiquetas y mantenerte activo son cambios pequeños que pueden tener mucho más sentido a largo plazo.

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