
El interés por decidir sobre el final de la vida va en aumento en la Ciudad de México. A 18 años de la implementación de la Ley de Voluntad Anticipada, más de 27 mil personas han firmado este documento que permite definir qué tratamientos médicos desean recibir —o rechazar— en caso de enfermedad terminal.
De acuerdo con la Secretaría de Salud local, el incremento refleja una mayor conciencia sobre el derecho a una muerte digna y a tomar decisiones informadas.
Un derecho que gana terreno
Hasta marzo de 2025, se tenían registrados 24,588 documentos, cifra que creció en más de 2,400 nuevos registros en un año.
Este aumento muestra un cambio en la forma en que la población aborda temas relacionados con la salud, el envejecimiento y el cierre de vida.
Trámite gratuito para adultos mayores
Como parte de una estrategia para ampliar el acceso, las autoridades firmaron un convenio con el Colegio de Notarios, que permite:
- Realizar el trámite gratuito para personas de 65 años o más
- Disponible hasta el 30 de abril
- En notarías participantes de la CDMX
Posteriormente, el costo será de:
- 750 pesos para adultos mayores
- 1,600 pesos para el público en general
Dos formas de realizar la voluntad anticipada
El documento puede tramitarse de dos maneras:
1. Ante notario público (modalidad preventiva):
- Ser mayor de edad
- Estar en pleno uso de facultades mentales
- Nombrar un representante
- Firmar ante dos testigos
2. En instituciones de salud:
- Para pacientes con enfermedad avanzada o terminal
- Se realiza de forma gratuita
- Requiere un resumen clínico
- Debe firmarse ante personal médico y testigos
Hacia un sistema digital
Las autoridades trabajan en la creación de una tarjeta de identificación vinculada a una plataforma digital, que permitirá a médicos consultar si una persona cuenta con este documento y conocer sus decisiones.
Este sistema busca evitar confusiones y garantizar que se respeten las voluntades del paciente.
Más que una decisión médica
La voluntad anticipada no solo contempla la negativa a ciertos tratamientos, sino también el acceso a cuidados paliativos, con el objetivo de reducir el dolor y mejorar la calidad de vida en etapas avanzadas.
El aumento en los registros refleja una transformación silenciosa pero profunda: cada vez más personas buscan tener el control sobre sus decisiones médicas, incluso en los momentos más complejos de la vida.












