
El pollo dejó de ser únicamente una alternativa económica y se transformó en la proteína animal más consumida en México. Datos recientes del sector revelan que el país consume alrededor de 14 mil toneladas de carne de pollo cada día, volumen que ya supera ampliamente a la carne de res y cerdo dentro de la dieta nacional. La tendencia confirma un cambio profundo en los hábitos alimenticios de millones de familias mexicanas.
De acuerdo con cifras del Consejo Mexicano de la Carne (ComeCarne), durante 2025 el consumo nacional alcanzó aproximadamente 5 millones 150 mil toneladas de pollo, por encima de las 2.7 millones de toneladas de carne de cerdo y las 2.2 millones de toneladas de res. Esto significa que prácticamente una de cada dos porciones de carne consumidas en México corresponde a pollo.
La preferencia no es casual. En un entorno donde los precios de alimentos siguen presionando el gasto familiar, el pollo mantiene una ventaja importante por precio, versatilidad y disponibilidad, convirtiéndose en la opción dominante para hogares, fondas, rosticerías y pequeños negocios.
Precio, practicidad y nutrición impulsan el crecimiento
Especialistas identifican varios factores detrás del fenómeno. El primero es el costo: mientras la carne de res enfrenta incrementos relacionados con problemas sanitarios y restricciones comerciales, el pollo continúa siendo una alternativa más accesible para el consumidor promedio.
A esto se suma la facilidad de preparación. El pollo aparece en una enorme variedad de platillos mexicanos: tacos, caldos, rostizados, empanizados, tortas, guisados y comida rápida. Su adaptabilidad permitió que ganara terreno frente a otras proteínas.
El consumo per cápita también refleja esta evolución. Reportes del sector indican que los mexicanos consumen más de 35 kilogramos de pollo por persona al año, manteniendo al país entre los mercados avícolas más dinámicos del continente.
Además, las proyecciones apuntan a un nuevo récord para 2026, cuando el consumo interno podría acercarse a 5.3 millones de toneladas, impulsado por turismo, restauración y el efecto económico asociado al Mundial FIFA 2026.
México producirá más pollo, pero aún dependerá de importaciones
El crecimiento del consumo abrió otro desafío: la producción nacional no avanza al mismo ritmo. Para 2026 se proyecta una producción cercana a 4.2 millones de toneladas, insuficiente para cubrir la demanda prevista. Por ello, México incrementaría importaciones hasta superar 1.1 millones de toneladas, principalmente provenientes de mercados externos como Brasil y Estados Unidos.
La industria avícola ya comenzó ajustes. Empresas del sector impulsan inversiones en logística, cadena de frío y productos procesados para responder al incremento esperado de consumo, especialmente en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, ciudades que recibirán actividades del Mundial.
El fenómeno confirma una transformación silenciosa en la alimentación nacional: mientras décadas atrás la carne de res dominaba el menú mexicano, hoy el pollo ocupa el primer lugar y se consolida como la proteína estratégica para el abasto y la seguridad alimentaria del país.












