
Aunque la testosterona suele asociarse con la salud masculina, las mujeres también producen esta hormona. En ellas, los andrógenos participan en diferentes funciones del organismo y sus concentraciones cambian a lo largo de la vida.
Sin embargo, hablar de “testosterona baja” en mujeres requiere algunas precisiones. A diferencia de lo que ocurre con otros trastornos hormonales, no existe un valor de testosterona en sangre por debajo del cual pueda establecerse por sí solo un diagnóstico de deficiencia. Además, síntomas como cansancio, cambios en el estado de ánimo o dificultades para concentrarse pueden tener numerosas causas.
¿Qué ocurre con la testosterona en las mujeres?
Las mujeres producen testosterona principalmente en los ovarios y las glándulas suprarrenales. La concentración de esta hormona es mucho menor que en los hombres, pero cumple funciones relacionadas con la salud sexual y otros procesos del organismo.
De acuerdo con la International Menopause Society, los niveles de testosterona disminuyen progresivamente durante los años reproductivos, pero la menopausia natural no provoca necesariamente una caída brusca de esta hormona.
Por eso, no todos los cambios que aparecen durante la perimenopausia o después de la menopausia pueden atribuirse directamente a una disminución de testosterona.
¿Qué síntomas pueden relacionarse con niveles bajos?
Los cambios en los andrógenos pueden relacionarse principalmente con alteraciones de la función sexual. Entre las manifestaciones que pueden aparecer se encuentran:
- Disminución persistente del deseo sexual.
- Menor excitación o respuesta sexual.
- Cambios en la capacidad para alcanzar el orgasmo.
- Menor satisfacción durante las relaciones sexuales.
Algunas fuentes clínicas también describen cansancio, menor energía, cambios en el estado de ánimo o dificultades cognitivas entre los síntomas que pueden coincidir con niveles bajos de andrógenos. Sin embargo, la evidencia disponible no permite afirmar que estos síntomas sean consecuencia directa de una supuesta “deficiencia de testosterona” en todas las mujeres.
Esto es importante porque el cansancio, los problemas de sueño, la ansiedad, la depresión, algunos medicamentos y los propios cambios de la menopausia pueden afectar la libido y el bienestar.
La disminución del deseo sexual es el síntoma con mayor respaldo científico
La principal situación en la que existe evidencia para utilizar testosterona en mujeres es el trastorno de deseo sexual hipoactivo, conocido como HSDD por sus siglas en inglés, en mujeres posmenopáusicas.
Este diagnóstico no depende únicamente de tener un nivel determinado de testosterona. Requiere una evaluación clínica para determinar si existe una disminución persistente del deseo sexual que provoque malestar y descartar otros factores que puedan estar contribuyendo al problema.
La International Menopause Society señala que la terapia con testosterona puede considerarse en mujeres posmenopáusicas con este trastorno después de una evaluación integral.
¿La testosterona baja provoca cansancio y pérdida de masa muscular?
Es una de las dudas más frecuentes, especialmente durante la menopausia.
La testosterona participa en procesos relacionados con el tejido muscular, los huesos y otras funciones del organismo. No obstante, la evidencia actual no respalda utilizar testosterona de manera generalizada para mejorar la fuerza, la composición corporal, la cognición, el estado de ánimo o el bienestar de las mujeres.
Por ello, experimentar fatiga, pérdida de fuerza o cambios corporales no significa automáticamente que exista un problema de testosterona.
¿Cómo se puede saber si una mujer tiene testosterona baja?
Aquí existe una diferencia importante respecto a otros análisis hormonales.
Las concentraciones de testosterona en mujeres son relativamente bajas y los métodos disponibles para medirlas no siempre tienen suficiente precisión en ese rango. Además, los valores de referencia pueden variar dependiendo del método utilizado.
Por esta razón, las guías no recomiendan utilizar una prueba de testosterona como único criterio para diagnosticar una supuesta deficiencia.
Cuando una mujer presenta cambios en el deseo sexual u otros síntomas, el personal médico debe revisar su historia clínica, medicamentos, salud física, estado emocional, sueño y otros factores antes de determinar la posible causa.
¿Se utiliza testosterona como tratamiento?
Sí, pero no de manera generalizada.
La evidencia científica respalda su utilización en determinadas mujeres posmenopáusicas con trastorno de deseo sexual hipoactivo, después de una evaluación clínica adecuada. La terapia debe utilizar dosis fisiológicas y requiere seguimiento médico.
La Asociación Latinoamericana de Endocrinología Ginecológica también señala que, cuando está indicada, se prefieren formulaciones transdérmicas y que deben evitarse tratamientos que produzcan concentraciones excesivamente elevadas de testosterona.
¿La testosterona puede tener efectos secundarios?
El uso de testosterona no está exento de riesgos.
Cuando las concentraciones superan los niveles fisiológicos pueden aparecer signos de exceso de andrógenos, como acné, crecimiento excesivo de vello y otros cambios relacionados con la acción de la hormona.
Además, la seguridad a largo plazo de la terapia con testosterona en mujeres todavía no está completamente establecida.
Por ello, las guías recomiendan seguimiento durante el tratamiento y evitar productos o dosis que lleven los niveles de testosterona por encima del rango fisiológico femenino.
¿Cuándo conviene consultar a un especialista?
Una consulta médica puede ser recomendable cuando aparecen cambios persistentes en el deseo sexual, cansancio inexplicable, alteraciones del sueño, cambios importantes en el estado de ánimo u otros síntomas que afectan la calidad de vida.
La evaluación es especialmente importante durante la transición a la menopausia, ya que varios síntomas pueden tener causas diferentes y no necesariamente están relacionados con la testosterona.
En caso de alteraciones de la función sexual, el abordaje debe considerar factores hormonales, físicos, psicológicos, medicamentos, relaciones interpersonales y otros elementos que puedan estar influyendo.
La testosterona forma parte de la salud hormonal femenina, pero no todo síntoma durante la menopausia significa que esta hormona esté baja. Una evaluación médica permite identificar la causa y determinar si existe algún tratamiento apropiado.












