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Intestino y Parkinson: científicos detectan cambios en la microbiota que podrían aparecer años antes de los síntomas

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La relación entre el intestino y el cerebro vuelve a llamar la atención de la comunidad científica. Investigadores encontraron alteraciones en la microbiota intestinal asociadas con la enfermedad de Parkinson, incluso en algunas personas que todavía no presentan síntomas de la enfermedad.

El hallazgo podría ayudar a comprender qué ocurre durante las etapas más tempranas del Parkinson y, en el futuro, contribuir al desarrollo de herramientas para identificar a personas con mayor riesgo antes de que aparezcan los síntomas motores característicos. Sin embargo, los resultados todavía no significan que un análisis de la microbiota pueda utilizarse por sí solo para diagnosticar la enfermedad.

¿Qué relación existe entre el intestino y el Parkinson?

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo que afecta principalmente al movimiento, aunque también puede producir síntomas no motores.

Entre estos últimos se encuentran algunos problemas gastrointestinales, especialmente el estreñimiento, que en determinadas personas puede aparecer años o incluso décadas antes de los síntomas motores. Esta observación ha llevado a los investigadores a estudiar con mayor detalle la conexión entre el intestino y el cerebro.

Una de las hipótesis científicas plantea que, en algunos casos, los procesos relacionados con el Parkinson podrían comenzar en el sistema nervioso entérico y posteriormente involucrar al sistema nervioso central. Sin embargo, esta explicación no parece aplicarse a todas las personas con Parkinson.

¿Qué descubrieron los científicos sobre la microbiota?

El estudio publicado en Nature Medicine analizó muestras de materia fecal de diferentes grupos para comparar la composición de su microbiota intestinal.

Los investigadores estudiaron:

  • 271 personas con enfermedad de Parkinson.
  • 43 personas portadoras de variantes del gen GBA1, considerado un importante factor de riesgo genético para Parkinson, pero que todavía no presentaban la enfermedad.
  • 150 personas sanas como grupo de comparación.

Los resultados mostraron que una parte importante de la composición de la microbiota de las personas portadoras de variantes GBA1 sin síntomas se encontraba en una posición intermedia entre la observada en participantes sanos y la de quienes ya tenían Parkinson.

Esto resulta relevante porque sugiere que algunos cambios intestinales podrían estar presentes antes de que aparezcan las manifestaciones clínicas de la enfermedad.

¿Qué significa que la microbiota pueda funcionar como una señal temprana?

La microbiota intestinal está formada por una enorme comunidad de microorganismos, entre ellos bacterias, que interactúan con el organismo y participan en procesos relacionados con el metabolismo, el sistema inmunitario y la función intestinal.

En el estudio, determinados cambios en la composición de esta comunidad estuvieron relacionados con signos que pueden formar parte de la fase inicial o prodrómica del Parkinson. Los investigadores también observaron patrones similares en diferentes grupos de pacientes y controles utilizados para validar sus resultados.

Esto plantea la posibilidad de que, en el futuro, determinados perfiles de microbiota puedan utilizarse como biomarcadores para identificar a personas que se encuentran en una etapa previa al desarrollo de la enfermedad.

Pero todavía hace falta investigación para determinar qué tan preciso sería este método y si puede utilizarse de manera confiable en la población general.

El estreñimiento también puede aparecer antes del Parkinson

La conexión entre el aparato digestivo y el Parkinson no es completamente nueva.

El estreñimiento es uno de los síntomas gastrointestinales más frecuentes asociados con la enfermedad y puede aparecer antes de los problemas motores. La Parkinson’s Foundation señala que algunos síntomas digestivos pueden preceder a las manifestaciones motoras y que se han encontrado alteraciones relacionadas con el sistema nervioso entérico en personas con Parkinson.

Incluso estudios anteriores realizados con grandes bases de datos médicas encontraron asociaciones entre determinados trastornos gastrointestinales y un diagnóstico posterior de Parkinson. Entre ellos se encuentran el estreñimiento, la gastroparesia y algunos tipos de síndrome de intestino irritable.

Esto no significa que tener estreñimiento o algún otro problema digestivo implique desarrollar Parkinson. Estos padecimientos son frecuentes y pueden tener numerosas causas.

¿El Parkinson comienza en el intestino?

Esta es una de las preguntas que siguen abiertas.

Una hipótesis conocida como hipótesis de Braak plantea que, en determinados casos, procesos relacionados con el Parkinson podrían comenzar en el intestino y avanzar posteriormente hacia el cerebro a través de conexiones nerviosas.

La teoría está relacionada con la acumulación anormal de alfa-sinucleína, una proteína vinculada con la enfermedad de Parkinson. Según esta propuesta, la alteración podría comenzar en determinadas células nerviosas del intestino y posteriormente extenderse hacia otras regiones del sistema nervioso.

Sin embargo, la propia Parkinson’s Foundation señala que esta hipótesis no explica todos los casos de Parkinson. Por ello, los investigadores consideran que existen diferentes formas de inicio de la enfermedad.

La microbiota también podría ayudar a distinguir el Parkinson temprano

Otro estudio publicado en 2026 en npj Parkinson’s Disease encontró diferencias en la microbiota intestinal y en determinados ácidos grasos de cadena corta entre personas con Parkinson temprano, personas con temblor esencial y controles sanos.

La investigación incluyó a 104 pacientes con Parkinson temprano, 69 personas con temblor esencial y 61 controles sanos. Los investigadores identificaron determinados patrones de microorganismos y metabolitos que permitieron distinguir los grupos en el análisis.

Los resultados son prometedores para la investigación de biomarcadores, pero se trata todavía de estudios científicos que deben ser replicados y validados antes de convertirse en herramientas de diagnóstico clínico.

¿Se puede detectar el Parkinson con un análisis de microbiota?

Todavía no.

Aunque los estudios recientes encuentran patrones relacionados con la enfermedad, actualmente no existe un análisis rutinario de microbiota que permita confirmar o descartar el Parkinson de manera individual.

La investigación apunta hacia una posible herramienta futura para detectar cambios asociados con las etapas tempranas de la enfermedad, pero se necesitan estudios más amplios y seguimiento a largo plazo.

Por eso, tener determinadas alteraciones intestinales no significa que una persona vaya a desarrollar Parkinson.

¿Qué síntomas pueden aparecer antes de los problemas de movimiento?

Además de los síntomas gastrointestinales, existen otras manifestaciones que pueden aparecer durante la fase prodrómica del Parkinson.

Entre ellas se encuentran:

  • Estreñimiento.
  • Disminución del sentido del olfato.
  • Alteraciones del sueño, especialmente ciertos trastornos de conducta durante la fase REM.
  • Algunos cambios autonómicos.
  • Determinadas alteraciones del estado de ánimo.

La pérdida del olfato, por ejemplo, puede aparecer años o incluso décadas antes del diagnóstico en algunas personas.

Sin embargo, ninguno de estos síntomas por separado permite diagnosticar Parkinson, ya que también pueden presentarse por numerosas razones.

¿Por qué es importante detectar el Parkinson antes?

Uno de los grandes desafíos de la investigación sobre Parkinson es identificar la enfermedad antes de que aparezcan los síntomas motores, cuando ya existe una pérdida importante de neuronas dopaminérgicas.

Si los investigadores consiguen identificar biomarcadores confiables durante la fase preclínica, podrían mejorar la selección de participantes para estudios clínicos y, potencialmente, permitir que futuros tratamientos dirigidos a modificar la enfermedad se administren en etapas más tempranas.

En este contexto, la microbiota intestinal se ha convertido en una de las áreas de investigación que podrían ayudar a entender qué ocurre antes de que aparezcan los síntomas clásicos.

El intestino podría convertirse en una pieza clave para estudiar el Parkinson

Los nuevos estudios no demuestran que el Parkinson pueda diagnosticarse actualmente mediante la microbiota intestinal, pero sí refuerzan una línea de investigación cada vez más importante: la relación entre el intestino, la microbiota y el cerebro podría aportar información sobre las primeras etapas de la enfermedad.

El hallazgo de cambios en personas con riesgo genético que todavía no desarrollan síntomas resulta especialmente relevante porque abre la posibilidad de estudiar el proceso antes de que aparezca la enfermedad clínica.

Por ahora, los investigadores continúan trabajando para determinar si estas modificaciones intestinales son una consecuencia del Parkinson, un factor que contribuye a su desarrollo o simplemente uno de los primeros indicadores de un proceso neurodegenerativo que ya comenzó.

La respuesta podría ayudar a explicar por qué algunas personas desarrollan Parkinson y otras, incluso teniendo factores de riesgo, permanecen sin síntomas.

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