
Dormir bien no depende únicamente de acumular determinadas horas de descanso. Mantener horarios constantes, reducir el uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse y contar con un dormitorio cómodo también influyen en la calidad del sueño y el bienestar físico y mental, de acuerdo con recomendaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).
Ante ello, Elektra comparte cinco recomendaciones enfocadas en mejorar las condiciones del dormitorio y favorecer una rutina nocturna más adecuada.
1. Revisar la ubicación de la cama
Colocar la cama cerca de avenidas transitadas, ventanas con demasiada iluminación o zonas con corrientes de aire puede provocar interrupciones durante la noche. Siempre que sea posible, se recomienda ubicarla junto a una pared interior y alejada de fuentes constantes de ruido.
2. Elegir textiles que regulen la temperatura
Materiales naturales como algodón y lino permiten una mejor circulación del aire y ayudan a disipar el calor corporal. En cambio, algunas telas sintéticas pueden retener calor y humedad, generando incomodidad durante el descanso.
3. Seleccionar el colchón según las necesidades
El tamaño, soporte y características del colchón deben considerar postura, complexión y si la cama se comparte con pareja, hijos o mascotas. Disponer de suficiente espacio puede disminuir interrupciones provocadas por movimientos durante la noche.
4. Elegir correctamente la almohada
Una almohada demasiado alta o baja puede modificar la alineación natural del cuello y columna. Quienes duermen de lado suelen necesitar mayor altura, mientras quienes descansan boca arriba requieren generalmente menor grosor.
5. Reservar el dormitorio para descansar
Utilizar constantemente la habitación como oficina o espacio de entretenimiento puede dificultar la asociación del dormitorio con el sueño. Mantenerla libre de estímulos laborales y tecnológicos puede favorecer una rutina más relajada antes de acostarse.












