
En TikTok, Instagram y otras redes sociales cada vez es más común ver a influencers y celebridades usando una faja facial o mentonera antes de dormir. La promesa parece tentadora: despertar con una mandíbula más definida, menos inflamación y un rostro más estilizado sin necesidad de procedimientos estéticos.
Figuras como Kim Kardashian y decenas de creadores de contenido han contribuido a popularizar este accesorio, que rápidamente se convirtió en una de las tendencias más comentadas del skincare nocturno. Pero, ¿realmente funciona o solo es otra moda viral?
¿Qué son las fajas faciales?
Las fajas faciales son bandas elásticas que rodean el mentón, la mandíbula y, en algunos casos, la cabeza. Originalmente fueron diseñadas para pacientes que se recuperan de procedimientos estéticos o cirugías faciales, ya que ayudan a controlar la inflamación y brindan soporte durante el proceso de recuperación.
Con el auge del cuidado de la piel, comenzaron a comercializarse como accesorios de belleza de uso diario, prometiendo:
- Definir el contorno de la mandíbula.
- Reducir temporalmente la hinchazón del rostro.
- Dar un efecto de «lifting» sin cirugía.
- Mejorar la apariencia del doble mentón.
Algunos modelos incluso incorporan materiales térmicos o ingredientes cosméticos, como ácido hialurónico o péptidos, aunque no existe evidencia sólida de que estos aporten beneficios adicionales por el simple hecho de llevar la banda puesta.
¿Realmente moldean el rostro?
La respuesta de la mayoría de los especialistas es no.
La doctora Flavia Bonina, médica estética especializada en rejuvenecimiento facial, explica que este tipo de mentoneras tienen una función médica muy específica después de cirugías o tratamientos estéticos, pero no modifican la estructura del rostro cuando se utilizan por sí solas.
Según la especialista, la compresión puede reducir momentáneamente la inflamación o la retención de líquidos, lo que da la impresión de un rostro más definido al retirarla. Sin embargo, ese efecto es temporal y desaparece conforme pasan las horas.
La doctora compara este fenómeno con el uso de medias de compresión: ayudan a controlar ciertos síntomas, pero no cambian permanentemente la forma del cuerpo.
¿Puede tener riesgos la faja facial?
Aunque generalmente no representan un peligro grave si se utilizan correctamente, los expertos advierten que un uso prolongado o excesivamente ajustado puede provocar:
- Marcas temporales en la piel.
- Irritación.
- Molestias en la mandíbula.
- Presión innecesaria sobre tejidos blandos.
- En algunos casos, alteraciones leves en la circulación superficial.
Por ello, no se recomienda dormir todas las noches con una banda demasiado apretada ni utilizarla esperando cambios permanentes en el rostro.
Los especialistas coinciden: no sustituyen un tratamiento
La doctora Irene Cruz Bobadilla, especialista en medicina estética, señala que las fajas faciales pueden formar parte de una rutina de cuidado personal, pero no sustituyen procedimientos médicos ni tratamientos indicados por un profesional.
También recuerda que el doble mentón y la flacidez facial dependen de múltiples factores, como la genética, la edad, la distribución de grasa, la pérdida de colágeno y el estilo de vida, por lo que ningún accesorio puede modificar por sí solo estas condiciones.
¿Moda o estrategia de marketing de la faja facial?
Además del debate médico, la tendencia también ha generado conversación en redes sociales por la presión estética que puede transmitir. Diversos usuarios consideran que este tipo de productos alimenta la idea de que siempre hay algo del rostro que debe «corregirse», incluso mientras se duerme.
Si bien usar una faja facial puede ofrecer una sensación temporal de firmeza o ayudar a disminuir ligeramente la inflamación al despertar, hasta el momento no existen estudios científicos de alta calidad que demuestren que remodela la mandíbula, elimina el doble mentón o produce un efecto lifting permanente.
Los dermatólogos coinciden en que, para mantener una piel saludable, siguen siendo más importantes hábitos como una buena rutina de limpieza e hidratación, el uso diario de protector solar, una alimentación equilibrada y dormir lo suficiente que cualquier accesorio viral que prometa resultados milagrosos.












