
La alfabetización digital está entrando en una nueva etapa. Durante años, enseñar tecnología a las personas mayores significaba explicar cómo utilizar un teléfono inteligente, enviar mensajes, hacer videollamadas o realizar trámites por internet. Ahora, a esas habilidades se suma un nuevo desafío: aprender a convivir con herramientas de inteligencia artificial.
La aparición de asistentes capaces de responder preguntas, crear imágenes, resumir documentos o ayudar con tareas cotidianas está modificando la manera en que las personas se relacionan con la tecnología. Para los adultos mayores, aprender a utilizarlos puede representar una oportunidad para fortalecer su autonomía y reducir la brecha digital.
La alfabetización digital ya no termina al aprender a usar un teléfono
Tener acceso a internet y saber utilizar un dispositivo ya no garantiza que una persona pueda desenvolverse con facilidad en el entorno digital.
Las aplicaciones cambian constantemente, aparecen nuevos servicios y cada vez más procesos incorporan sistemas automatizados. Ahora, además, las herramientas de IA comienzan a integrarse en buscadores, teléfonos, aplicaciones de mensajería y plataformas de trabajo.
Esto significa que la alfabetización digital debe evolucionar junto con la tecnología.
Para una persona mayor, el aprendizaje puede comenzar con acciones básicas como enviar un mensaje o realizar una videollamada, pero progresivamente puede incorporar herramientas de IA y conocimientos relacionados con privacidad, seguridad y verificación de información.
En México, iniciativas como las impulsadas por el INAPAM han planteado la alfabetización digital como una herramienta para favorecer el envejecimiento activo, la autonomía y la participación social.
¿Qué pueden hacer los adultos mayores con la inteligencia artificial?
La IA no necesariamente tiene que utilizarse para tareas complejas.
Su utilidad puede encontrarse precisamente en actividades cotidianas, como:
- Redactar un mensaje o correo electrónico.
- Explicar un concepto complicado con palabras sencillas.
- Traducir textos.
- Organizar un viaje.
- Crear una lista de compras.
- Proponer recetas.
- Ayudar a ordenar información.
- Generar ideas para actividades.
- Crear imágenes a partir de una descripción.
- Resolver dudas sobre el funcionamiento de determinadas aplicaciones.
Esto permite que la tecnología deje de ser únicamente un medio para comunicarse y se convierta también en una herramienta de apoyo.
El aprendizaje debe ser práctico y gradual
Uno de los elementos que pueden facilitar la incorporación de los adultos mayores al mundo digital es evitar que la capacitación se convierta en una clase exclusivamente teórica.
Programas de alfabetización digital han utilizado métodos basados en aprender haciendo, grupos reducidos y acompañamiento personalizado para adaptarse a los diferentes niveles de experiencia.
La estrategia tiene sentido: una persona puede comprender mucho mejor para qué sirve una herramienta de IA cuando la utiliza para resolver un problema que realmente tiene.
Por ejemplo, aprender a pedirle a una IA que redacte un mensaje para un familiar puede ser más útil que memorizar una lista de funciones.
La seguridad es tan importante como saber utilizar la herramienta
Aprender IA también significa aprender qué no compartir con ella.
Datos bancarios, contraseñas, documentos oficiales, información médica o fotografías privadas deben manejarse con especial cuidado.
Además, las personas mayores pueden encontrarse con un entorno digital cada vez más difícil de interpretar. Las herramientas de IA permiten crear fotografías, voces y videos falsos que pueden parecer auténticos.
Por ello, una capacitación moderna debe incluir conceptos de privacidad, contraseñas, fraudes digitales, desinformación y verificación de fuentes.
La alfabetización digital no consiste solamente en saber qué botón tocar. También implica saber cuándo detenerse y comprobar si aquello que aparece en pantalla es confiable.
La IA puede ayudar a reducir la brecha digital
La brecha digital no se explica únicamente por la falta de acceso a dispositivos o internet.
También existe una diferencia entre quienes tienen las herramientas disponibles y quienes saben utilizarlas con seguridad y autonomía.
La UNAM ha señalado que la alfabetización digital puede ayudar a las personas mayores a fortalecer sus redes sociales, acceder a información, utilizar servicios digitales y mantenerse conectadas con su entorno.
La llegada de la IA agrega una nueva dimensión a este proceso.
Quien aprende a utilizar un asistente puede encontrar una herramienta capaz de explicar paso a paso cómo realizar determinadas tareas digitales, lo que potencialmente puede facilitar otros aprendizajes.
Una oportunidad para mantener la autonomía
La tecnología puede tener un impacto directo en la independencia cotidiana.
Realizar una transferencia bancaria, comunicarse mediante videollamada, solicitar un servicio, consultar información o completar un trámite digital puede ser más sencillo cuando existe la confianza necesaria para utilizar las herramientas.
La IA puede convertirse en otro apoyo dentro de ese proceso, siempre que se utilice como una herramienta de asistencia y no como sustituto del criterio personal.
En este sentido, aprender tecnología también significa ganar confianza para hacer cosas que antes requerían la ayuda de otra persona.
No existe una edad límite para aprender tecnología
Uno de los principales obstáculos puede ser la idea de que las nuevas tecnologías están diseñadas únicamente para generaciones jóvenes.
Los programas de alfabetización digital muestran lo contrario. La capacitación puede adaptarse a diferentes edades, experiencias y ritmos de aprendizaje.
Además, los intereses no son iguales para todas las personas mayores.
Algunas pueden estar interesadas en utilizar herramientas para su trabajo; otras, en comunicarse con familiares, organizar fotografías, acceder a servicios digitales o simplemente aprender algo nuevo.
Por eso, una capacitación efectiva debe partir de necesidades reales, no de una lista genérica de funciones.
La inteligencia artificial también necesita alfabetización
Existe una paradoja interesante.
La IA pretende hacer que la tecnología sea más sencilla para las personas, pero para utilizarla correctamente también hace falta desarrollar nuevas habilidades.
No basta con saber escribir una pregunta. Es necesario comprender que una IA puede equivocarse, proporcionar información desactualizada o presentar una respuesta con seguridad aunque sea incorrecta.
La alfabetización en IA implica precisamente comprender sus capacidades, reconocer sus límites, evaluar sus respuestas y utilizarla de manera responsable. Investigaciones recientes también plantean que la alfabetización en IA debe ir más allá de las habilidades técnicas e incorporar pensamiento crítico y capacidad para cuestionar los resultados.
Una nueva etapa para la inclusión digital
La primera gran batalla de la inclusión digital fue conseguir que más personas tuvieran acceso a computadoras, teléfonos inteligentes e internet.
La siguiente consiste en conseguir que puedan utilizar ese ecosistema con autonomía y criterio.
Para los adultos mayores, aprender inteligencia artificial puede formar parte de ese proceso. No necesitan convertirse en programadores ni conocer cómo funcionan los modelos de lenguaje a nivel técnico.
Necesitan saber qué pueden hacer con estas herramientas, cómo utilizarlas de forma segura y cuándo deben comprobar la información que reciben.
La alfabetización digital, en otras palabras, dejó de ser solamente aprender a utilizar un dispositivo. Ahora también significa entender el nuevo lenguaje de la tecnología y saber moverse dentro de él sin perder autonomía.











