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¿Leche entera o deslactosada? La respuesta no depende de cuál sea más saludable

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La pregunta que muchos consumidores siguen haciéndose

Al momento de comprar leche, una de las dudas más frecuentes es si la versión entera o la deslactosada resulta más saludable. Durante años, la leche deslactosada ganó popularidad entre quienes buscaban una digestión más cómoda, mientras que la leche entera fue cuestionada por su contenido de grasa.

Sin embargo, especialistas en nutrición señalan que la comparación no es tan simple. De hecho, la principal diferencia entre ambas opciones no está en la calidad nutricional, sino en la presencia de lactosa, el azúcar natural de la leche.

La gran diferencia está en la lactosa

La leche deslactosada no es un producto distinto ni una leche «más ligera». En realidad, se obtiene al añadir lactasa, una enzima que descompone la lactosa en azúcares más simples para facilitar su digestión.

Gracias a este proceso, las personas con intolerancia a la lactosa pueden consumir leche sin experimentar síntomas como:

  • Distensión abdominal.
  • Gases.
  • Dolor estomacal.
  • Diarrea.
  • Malestar digestivo.

Para quienes no presentan intolerancia, el organismo suele digerir la lactosa sin problemas y no existe una ventaja nutricional clara al elegir una versión deslactosada.

¿Tienen los mismos nutrientes?

Sí. Uno de los mitos más extendidos es que la leche deslactosada contiene menos proteínas, calcio o vitaminas.

Los especialistas explican que la leche deslactosada conserva prácticamente el mismo contenido nutricional que la leche convencional. Aporta proteínas de alto valor biológico, calcio, fósforo y vitaminas esenciales en cantidades muy similares.

La diferencia principal es que, al dividir la lactosa en glucosa y galactosa, la leche deslactosada suele percibirse ligeramente más dulce al paladar, aunque no necesariamente contiene más azúcar añadida.

¿Y qué pasa con la grasa?

Aquí es importante aclarar otro punto que suele generar confusión: «deslactosada» no significa «descremada».

Una leche puede ser entera y deslactosada al mismo tiempo. La eliminación de la lactosa no modifica automáticamente el contenido de grasa.

Por ello, al elegir una leche es necesario revisar dos aspectos diferentes:

  • Si contiene o no lactosa.
  • Si es entera, semidescremada o descremada.

Muchas personas asumen erróneamente que toda leche deslactosada tiene menos grasa, cuando en realidad depende de la versión específica del producto.

Lo que dice Harvard sobre la leche

El epidemiólogo y nutricionista de Harvard, Walter Willett, ha señalado que la evidencia científica actual es más compleja de lo que se creía hace algunos años respecto a los lácteos y la salud cardiovascular.

Según los estudios analizados por el especialista, no existen diferencias contundentes entre el consumo moderado de lácteos enteros y bajos en grasa en diversos indicadores cardiometabólicos como colesterol, glucosa o presión arterial.

Willett destaca que el efecto de un alimento no depende únicamente de un nutriente aislado, sino del contexto completo de la dieta y del estilo de vida de cada persona.

Entonces, ¿cuál deberías elegir?

La respuesta depende principalmente de tus necesidades digestivas.

  • Si eres intolerante a la lactosa, la leche deslactosada suele ser la mejor opción.
  • Si toleras bien la lactosa, puedes elegir cualquiera de las dos según tus preferencias de sabor y textura.
  • Si buscas reducir calorías o grasas saturadas, conviene fijarse en si la leche es entera, semidescremada o descremada, independientemente de que sea deslactosada o no.

Los expertos coinciden en que ninguna de las dos opciones es inherentemente superior para toda la población. Lo importante es que forme parte de una alimentación equilibrada y adaptada a las necesidades individuales.

Más importante que el tipo de leche

Diversos especialistas señalan que el impacto de la leche sobre la salud es mucho menor que otros factores como la calidad general de la alimentación, la actividad física, el consumo de ultraprocesados, el sueño y el control del peso corporal.

Por ello, la discusión entre leche entera o deslactosada no debería centrarse en cuál es «más saludable», sino en cuál se adapta mejor a las características y necesidades de cada persona. Para la mayoría de los consumidores, ambas pueden formar parte de una dieta equilibrada y aportar nutrientes importantes como proteínas, calcio y vitaminas esenciales.

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