
El terremoto de magnitud 7.4 registrado en Colombia el 10 de agosto de 2026 no puede provocar de manera directa un sismo en México, pese a que ambos países forman parte del llamado Cinturón de Fuego del Pacífico. Especialistas señalan que la actividad sísmica de cada territorio responde a sistemas tectónicos distintos y separados por más de 3 mil kilómetros.
El movimiento registrado en Colombia está asociado principalmente con la placa de Nazca, mientras que buena parte de los terremotos en México se relaciona con la interacción entre la placa de Cocos y la placa Norteamericana. Por ello, la coincidencia de actividad sísmica en distintos puntos de América Latina no significa que exista una cadena de terremotos conectados entre sí.
¿Un terremoto lejano puede activar otra falla?
Especialistas del Departamento Sismológico de Baja California reconocen la existencia de un fenómeno poco frecuente conocido como “disparo dinámico”. Este ocurre cuando las ondas producidas por un terremoto de gran magnitud alteran fallas situadas a grandes distancias que ya se encuentran sometidas a elevados niveles de tensión.
Sin embargo, no existe evidencia científica que permita afirmar que el terremoto de Colombia pueda desencadenar un movimiento destructivo en México. Un sismo de gran magnitud puede modificar ligeramente los esfuerzos sobre determinadas fallas, pero eso no genera automáticamente una sucesión de terremotos entre países alejados.
México y Colombia comparten el Cinturón de Fuego
El Cinturón de Fuego del Pacífico tiene una extensión aproximada de 40 mil kilómetros y atraviesa zonas de América, Asia y Oceanía caracterizadas por una intensa actividad sísmica y volcánica. En esta región interactúan placas como la del Pacífico, Nazca, Cocos, Norteamericana y Sudamericana.
En México, la interacción de la placa de Cocos con la Norteamericana explica buena parte de la sismicidad en la costa del Pacífico. Colombia, en cambio, está influenciada por la interacción entre las placas de Nazca, Sudamericana y Caribe. Ambos países tienen elevado riesgo sísmico, pero por configuraciones tectónicas propias.
Los terremotos no pueden predecirse
Los especialistas también recuerdan que actualmente no existe un método científico confiable capaz de predecir la fecha, ubicación y magnitud exacta de un terremoto. Por ello, la actividad reciente en Colombia no debe interpretarse como una alerta de que un gran sismo ocurrirá próximamente en México.
La misma explicación aplica a los movimientos registrados recientemente en Venezuela: aunque distintos países latinoamericanos pueden experimentar actividad sísmica simultánea, esto no demuestra una relación causal directa entre los eventos.












