
Encontrar una mancha de moho en un alimento es más común de lo que parece, y la reacción casi siempre es la misma: cortar la parte afectada y aprovechar el resto. Sin embargo, no todos los productos pueden «rescatarse» de forma segura.
La posibilidad de conservar un alimento depende principalmente de su textura. Mientras algunos productos duros permiten retirar la zona contaminada, otros deben desecharse por completo, ya que el moho puede extenderse mucho más allá de lo que se aprecia a simple vista.
¿Qué recomienda la FDA?
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) señala que, en términos generales, no es recomendable consumir alimentos que presenten moho visible.
Además, existen personas para quienes el riesgo es mayor y que deben evitar por completo este tipo de alimentos, entre ellas:
- Niños pequeños.
- Adultos mayores.
- Mujeres embarazadas.
- Personas con el sistema inmunológico debilitado.
Alimentos que sí pueden rescatarse
En productos de consistencia firme, las raíces microscópicas del moho tienen más dificultad para penetrar, por lo que es posible retirar la parte afectada siguiendo ciertas precauciones.
Quesos duros
Quesos como el parmesano, manchego añejo o gouda pueden conservarse si el moho es superficial.
La recomendación es cortar al menos un centímetro alrededor y por debajo de la zona contaminada, procurando que el cuchillo no toque el moho para evitar dispersar las esporas.
Frutas y verduras firmes
Alimentos como zanahorias, coles o pimientos también pueden salvarse cuando presentan una pequeña mancha de moho.
Al igual que con los quesos duros, se debe retirar una porción amplia alrededor del área afectada antes de consumir el resto.
¿Qué alimentos deben ir directo a la basura?
Los alimentos blandos o con alto contenido de humedad permiten que el moho se propague rápidamente hacia el interior, incluso cuando no es visible.
Por ello, se recomienda desechar completamente si presentan moho:
- Quesos frescos o suaves, como queso crema, ricota, cabra o feta.
- Frutas y verduras blandas, como fresas, tomates, pepinos o duraznos.
- Pan de caja, pan dulce y otros productos de panadería.
- Mermeladas, conservas y alimentos similares.
¿Por qué no basta con cortar la parte visible?
Aunque solo se observe una pequeña mancha, el moho desarrolla estructuras microscópicas que pueden extenderse por el interior del alimento. Además, algunas especies producen micotoxinas, compuestos que pueden representar un riesgo para la salud y que no siempre son visibles.
Por ello, si tienes dudas sobre el estado de un alimento o presenta un deterioro importante, la opción más segura es desecharlo y evitar su consumo.












