
El grupo parlamentario de Morena en el Senado formaliza la separación del legislador sinaloense Enrique Inzunza, luego de que el senador no presenta ante la Mesa Directiva la notificación requerida para dejar la bancada.
La decisión toma como referencia un documento público difundido por Inzunza el 26 de agosto, en el que manifiesta su intención de apartarse del grupo parlamentario. Ante la falta del trámite correspondiente, la propia bancada comunica el cambio a las autoridades del Senado.
Morena notifica la separación del senador
El oficio mediante el cual se informa la salida lleva la firma de Nicolás Bellizia, secretario técnico del grupo parlamentario de Morena. El documento establece que Inzunza deja de formar parte de la bancada a partir de la manifestación pública realizada el 26 de agosto.
De esta manera, Morena convierte en una determinación formal lo que hasta ese momento había sido una declaración del legislador. La intervención del grupo parlamentario resulta necesaria porque el senador no entrega directamente la comunicación administrativa ante la Mesa Directiva.
Inzunza no presenta la carta requerida
Las normas internas del Senado establecen que un legislador interesado en separarse de su bancada debe notificarlo mediante una carta dirigida a la Mesa Directiva. Aunque Inzunza hace pública su decisión, no cumple con ese procedimiento.
La Constitución reconoce como un derecho de senadoras y senadores integrarse a un grupo parlamentario. Sin embargo, los movimientos relacionados con su adscripción deben quedar registrados ante los órganos de gobierno de la Cámara alta para tener efectos dentro de su organización legislativa.
La ausencia de esa notificación genera una diferencia entre la decisión expresada públicamente por Inzunza y su situación administrativa. Por ello, la bancada morenista utiliza el pronunciamiento del senador como fundamento para comunicar su separación.
El cambio se limita a la bancada legislativa
La medida representa la salida de Enrique Inzunza del grupo parlamentario de Morena, pero no equivale, por sí misma, a la pérdida de su escaño en el Senado. El reporte tampoco establece que exista una expulsión formal del partido político.
El legislador conserva su condición de senador, aunque fuera de la estructura de la bancada que lo incorporó al inicio de la legislatura. La modificación afecta su adscripción parlamentaria y la manera en que participa dentro de la organización política de la Cámara alta.
El caso muestra la importancia de distinguir entre la militancia partidista, la pertenencia a una bancada y la condición constitucional de legislador. Se trata de figuras distintas y cada una requiere procedimientos específicos para que cualquier cambio adquiera carácter oficial.












