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Las madres mexicanas sostienen la economía invisible: trabajan más, ganan menos y cargan con el sistema de cuidados

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En México, millones de mujeres viven una doble jornada que pocas veces aparece en recibos de nómina, estadísticas laborales o discursos empresariales. Trabajan fuera de casa, sostienen hogares, cuidan hijos, atienden adultos mayores y realizan labores domésticas que mantienen funcionando la economía… aunque casi nunca sean reconocidas ni remuneradas.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, siete de cada diez mujeres dentro de la fuerza laboral mexicana son madres y dedican en promedio 35 horas semanales al trabajo de cuidados no remunerados.

En comparación, los hombres destinan alrededor de 15 horas semanales a estas tareas.

La diferencia revela una realidad persistente: mientras las mujeres avanzaron hacia el mercado laboral, las responsabilidades de cuidado dentro del hogar prácticamente no se redistribuyeron.

El trabajo que sostiene al país… pero no se paga

Las madres mexicanas dedican cerca de 20 horas más que los hombres al cuidado de niñas, niños, adultos mayores y personas enfermas o con discapacidad.

Se trata de un trabajo invisible que, aunque no genera salario directo, tiene un enorme impacto económico.

Según el INEGI, las labores de cuidados y trabajo doméstico equivalen actualmente al 24.3% del Producto Interno Bruto nacional.

“Sin trabajo de cuidados y sin trabajo doméstico no habría economía”, explicó Fabiola Lira Herrera.

La especialista señaló que históricamente el desarrollo económico y profesional de muchos hombres fue posible gracias a ese trabajo silencioso realizado por mujeres dentro del hogar.

La maternidad sigue condicionando la vida laboral

Aunque cada vez más mujeres participan en el mercado laboral, la maternidad continúa marcando profundamente sus oportunidades económicas.

Muchas madres enfrentan dificultades para acceder a empleos formales, ascensos o salarios competitivos debido a las exigencias de cuidado que todavía recaen principalmente sobre ellas.

De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad, el 59% de las madres trabajadoras se encuentra en la informalidad.

Esto implica menos acceso a:

  • Seguridad social
  • Prestaciones laborales
  • Estabilidad económica
  • Licencias y protección laboral

“La realidad es que las mujeres buscan trabajos que puedan compaginarse con la vida escolar y académica de sus hijos”, explicó Angie Contreras.

Muchas terminan rechazando oportunidades laborales o limitando su crecimiento profesional debido a la falta de redes de apoyo.

Jornadas dobles y agotamiento extremo

La presión de combinar empleo, maternidad y trabajo doméstico también tiene consecuencias físicas y emocionales.

Especialistas advierten que muchas mujeres enfrentan niveles elevados de estrés laboral, agotamiento crónico y burnout.

“El problema es que seguimos asumiendo que es un trabajo que sólo las mujeres saben hacer”, señaló Angie Contreras.

La especialista criticó que las labores de cuidado continúan viéndose como una obligación “natural” femenina y no como trabajo que requiere tiempo, energía y corresponsabilidad.

Las mujeres ganan menos mientras suben en las empresas

Para las mujeres que sí logran integrarse al mercado laboral formal, el panorama tampoco mejora completamente.

La llamada Radiografía de las Mujeres en el Trabajo 2026, elaborada por Buk, reveló que México mantiene una de las brechas salariales más altas de la región.

Actualmente:

  • La brecha salarial promedio entre hombres y mujeres es de 16.6%
  • En puestos directivos aumenta hasta 21.3%
  • México ocupa el segundo lugar regional en desigualdad salarial

Es decir, mientras más alto es el puesto, mayor suele ser la diferencia salarial entre hombres y mujeres.

Además, especialistas advierten que la maternidad frecuentemente se utiliza como argumento implícito para frenar ascensos o limitar oportunidades de liderazgo.

Mujeres siguen lejos de puestos de poder

La desigualdad también aparece en espacios de toma de decisiones.

En 2025, apenas el 17.5% de los lugares en consejos de administración de grandes empresas mexicanas estaban ocupados por mujeres, cifra muy por debajo del promedio de países de la OCDE, donde el porcentaje alcanza el 32.5%.

A nivel regional, el panorama tampoco muestra avances contundentes.

El reporte Women in Business 2026 de Grant Thornton reveló que América del Norte incluso registró una caída en participación femenina dentro de puestos directivos durante el último año.

México sigue sin un Sistema Nacional de Cuidados

Ante este escenario, especialistas coinciden en que México necesita construir urgentemente un Sistema Nacional de Cuidados que permita redistribuir responsabilidades entre gobierno, empresas, familias y comunidad.

Para Angie Contreras, el problema no puede resolverse únicamente mediante apoyos económicos o becas.

“Un sistema de cuidados tiene que involucrar empresas, escuelas, salud, familias, sector público y privado”, señaló.

La propuesta contempla medidas como:

  • Guarderías accesibles
  • Licencias de paternidad más amplias
  • Espacios comunitarios de cuidado
  • Infraestructura pública para tareas domésticas
  • Redes de apoyo para madres trabajadoras

Licencias laborales siguen rezagadas

Otro de los puntos críticos es que las políticas laborales mexicanas prácticamente no evolucionaron al ritmo de los cambios sociales.

La licencia de maternidad en México permanece prácticamente sin modificaciones desde 1970, cuando apenas el 18% de las mujeres formaba parte de la fuerza laboral.

Por otro lado, las licencias de paternidad apenas fueron incorporadas oficialmente en 2012 y todavía siguen siendo limitadas.

Especialistas consideran que ampliar estos permisos ayudaría a repartir responsabilidades de cuidado desde etapas tempranas de crianza.

La economía también depende de cuidar

Más allá de cifras y estadísticas, el debate sobre maternidad y trabajo refleja un problema estructural mucho más profundo: la economía sigue funcionando gracias a millones de horas de trabajo femenino no remunerado.

“Todas las personas somos corresponsables”, destacó Angie Contreras.

El reto, advierten especialistas, no es solamente reconocer el problema, sino transformar la cultura laboral, familiar y social que todavía coloca el peso de los cuidados casi exclusivamente sobre las mujeres.

Porque mientras millones de madres sostienen simultáneamente hogares, empleos y cuidados, la desigualdad continúa acumulándose silenciosamente… hora tras hora.

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