
Los puestos de comida callejera son una opción práctica, económica y muy popular en México. Sin embargo, cuando se convierten en un hábito frecuente, también pueden representar un riesgo para la salud si los alimentos no se preparan o conservan bajo las condiciones adecuadas.
Desde unos tacos después del trabajo hasta una hamburguesa o un antojito para salir del apuro, millones de personas recurren diariamente a este tipo de establecimientos. Aunque muchos ofrecen productos de buena calidad, los especialistas advierten que la higiene y el manejo de los alimentos son factores clave para evitar enfermedades.
Los principales riesgos de consumir comida en la calle en la CDMX
Expertos en salud señalan que algunos puestos enfrentan limitaciones para garantizar medidas básicas de higiene, como el acceso a agua para el lavado de manos, una adecuada refrigeración de los alimentos o superficies sanitizadas para su preparación.
Cuando estas condiciones no se cumplen, aumenta la posibilidad de desarrollar enfermedades transmitidas por alimentos (ETA), ocasionadas por bacterias, virus o parásitos presentes en alimentos contaminados.
De acuerdo con datos del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, durante 2022 se registraron más de 3.4 millones de casos de enfermedades infecciosas intestinales en México, además de más de 23 mil casos de intoxicación alimentaria bacteriana. Diversos estudios también indican que una gran parte de estas enfermedades está relacionada con una manipulación inadecuada de los alimentos.
¿Qué enfermedades pueden transmitirse por los alimentos?
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) clasifica las enfermedades transmitidas por alimentos en tres grandes grupos:
- Infecciones: ocurren al consumir alimentos contaminados con microorganismos como Salmonella, Shigella o el virus de la hepatitis A.
- Intoxicaciones: se producen por la presencia de toxinas generadas por bacterias, mohos o sustancias químicas nocivas.
- Enfermedades por toxinas: algunas toxinas permanecen en los alimentos incluso después de eliminar los microorganismos y pueden provocar problemas de salud aunque el alimento aparente estar en buen estado.
Recomendaciones para reducir el riesgo de comer en la calle
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda seguir una serie de medidas para disminuir el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos:
- Lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño.
- Consumir agua potable o previamente hervida si no se conoce su procedencia.
- Separar los alimentos crudos de los cocidos.
- Asegurarse de que carnes, pescados, mariscos y huevos estén completamente cocidos.
- Elegir establecimientos que mantengan buenas prácticas de higiene.
- Verificar que los alimentos perecederos permanezcan refrigerados cuando sea necesario.
Comer en la calle de forma ocasional no representa necesariamente un problema, siempre que los alimentos provengan de lugares que cumplan con condiciones adecuadas de higiene. Observar la limpieza del establecimiento, el manejo de los ingredientes y el estado de conservación de los productos puede marcar la diferencia entre disfrutar una comida y poner en riesgo la salud.












