
El uso del teléfono celular continúa creciendo a escala global y los jóvenes de la Generación Z se mantienen entre los usuarios más vinculados con estos dispositivos, que ya funcionan como herramientas para comunicarse, estudiar, trabajar, entretenerse, comprar y consumir información.
La tendencia es especialmente visible entre las personas de 18 a 25 años, una generación que creció rodeada de internet, aplicaciones móviles y redes sociales y que ha incorporado el smartphone como parte habitual de sus actividades cotidianas.
Más del 90% de los jóvenes utiliza regularmente un smartphone
Una investigación publicada en Journal of Medical Internet Research analizó a 4 mil jóvenes de entre 16 y 25 años de España, Italia, Polonia y Suiza. Los resultados mostraron que 90.9% utilizaba regularmente un smartphone, muy por encima del 68.7% que empleaba laptops y del 33.2% que recurría a tabletas.
Dentro del grupo de 23 a 25 años, el uso regular de smartphones llegó a 92.1%, mientras entre quienes tenían entre 19 y 22 años alcanzó 89.4%. Redes sociales, llamadas, mensajería, correo electrónico y navegación por internet aparecieron entre las actividades predominantes.
El celular ya también funciona como herramienta para comprar
La relación de la Generación Z con los teléfonos va mucho más allá de las redes sociales. Datos difundidos por Visa señalan que más de seis de cada diez jóvenes de este grupo consideran los dispositivos móviles como su principal herramienta para realizar compras digitales.
Esta generación también espera experiencias rápidas y sin interrupciones: puede descubrir un producto en redes sociales, comparar información, realizar el pago mediante una billetera digital y completar una compra desde cualquier lugar.
El reto será equilibrar conexión y bienestar
El aumento del tiempo frente a las pantallas también ha impulsado un debate sobre sus efectos. Un estudio reciente con 2 mil 113 universitarios de entre 18 y 25 años encontró que 49.2% utilizaba el smartphone durante más de seis horas diarias y otro 42.5% entre tres y seis horas.
La expansión del celular confirma así un cambio estructural en los hábitos digitales: para millones de jóvenes ya no se trata únicamente de un teléfono, sino de la principal puerta de acceso a comunicación, entretenimiento, comercio y servicios digitales.












