
El fotógrafo César Rodríguez logró uno de los reconocimientos más importantes del fotoperiodismo internacional al obtener el primer lugar en el World Press Photo 2026, en la categoría de proyectos de largo plazo para la región de América del Norte y América Central.
Su trabajo no solo destaca por su calidad visual, sino por la historia que cuenta: una narrativa contundente sobre el impacto del cambio climático en México.
Una mirada que documenta lo que ya está pasando
El proyecto premiado está conformado por una serie de 30 fotografías en blanco y negro que recorren distintos puntos del país.
A través de su lente, Rodríguez captura:
- Inundaciones
- Sequías
- Incendios forestales
- Erosión costera
- Transformación de ecosistemas
Más que imágenes, su trabajo construye un testimonio visual que muestra cómo estos fenómenos afectan directamente a comunidades enteras.
Palmar de Cuautla: el símbolo de una crisis silenciosa
Uno de los momentos más impactantes de la serie se sitúa en Palmar de Cuautla, en Nayarit, donde el avance del mar ha obligado a habitantes a abandonar sus hogares.
Ahí, la fotografía deja de ser registro y se convierte en memoria. En evidencia. En una forma de entender que el cambio climático no es un escenario futuro, sino una realidad que ya redefine territorios y vidas.
Un reconocimiento que trasciende lo individual
Con este premio, César Rodríguez se convierte en el primer nayarita en recibir este reconocimiento, posicionando su trabajo en el escenario global.
Actualmente, colabora con medios internacionales como:
- Bloomberg
- The New York Times
- National Geographic
Su trayectoria refleja una combinación de sensibilidad documental y rigor periodístico.
Fotografía que incomoda… y también transforma
El World Press Photo no solo reconoce la estética de una imagen. Reconoce su capacidad de generar conversación.
En este caso, el trabajo de Rodríguez pone en primer plano una crisis que muchas veces se percibe como lejana, pero que ya está ocurriendo en distintos puntos del país.
Su triunfo no solo es una victoria personal. Es una señal.
La fotografía sigue siendo una de las formas más poderosas de mirar la realidad… incluso cuando esa realidad incomoda.












