
El guitarrista de Queen, Brian May, volvió a expresar públicamente su preocupación por el avance de la inteligencia artificial, después de poner a prueba una herramienta de IA que intentó recrear la portada del álbum The Game, publicado por la banda en 1980.
El resultado fue tan alejado de la portada original que May aprovechó el experimento para lanzar una crítica mucho más amplia contra el desarrollo de la tecnología y, especialmente, contra la construcción de grandes centros de datos en Reino Unido.
La prueba con la portada de Queen
May pidió a Meta AI que mostrara cómo era la portada de The Game. La herramienta generó una imagen que presentaba a cinco personas en lugar de los cuatro integrantes de Queen que formaban parte de aquella etapa: Freddie Mercury, Brian May, Roger Taylor y John Deacon.
Además, los rasgos de los músicos fueron representados de manera poco precisa, incluyendo una versión de Freddie Mercury que no correspondía con su apariencia real.
El guitarrista compartió el resultado en Instagram y utilizó el error para cuestionar qué tan confiable es la tecnología que está comenzando a ocupar cada vez más espacios creativos.
«No necesitamos IA», dice Brian May
La reacción de May no se quedó en la calidad de la imagen.
El músico cuestionó directamente la idea de que la inteligencia artificial represente necesariamente el futuro y planteó que quizá la sociedad debería preguntarse si realmente necesita desarrollar estas tecnologías a la velocidad actual.
Su preocupación principal, sin embargo, está relacionada con la infraestructura necesaria para hacer funcionar los sistemas de IA.
Los modelos generativos requieren enormes cantidades de capacidad informática, lo que ha impulsado la construcción de grandes centros de datos alrededor del mundo.
Para May, el costo ambiental y territorial de esta expansión podría ser demasiado elevado.
El llamado a Andy Burnham
En su publicación, May dirigió específicamente su mensaje a Andy Burnham, alcalde de Greater Manchester, a quien pidió intervenir antes de que se sigan desarrollando proyectos de este tipo.
La referencia tiene relación con los planes de Greater Manchester para fortalecer su posición como región vinculada al desarrollo de inteligencia artificial y tecnología avanzada. Documentos oficiales de la autoridad regional muestran que Burnham continúa encabezando iniciativas relacionadas con crecimiento económico y desarrollo tecnológico en la zona.
May considera que la expansión de los centros de datos puede tener consecuencias importantes para el territorio y el medioambiente.
El problema va más allá de una imagen mal generada
Aunque todo comenzó con una portada de Queen mal recreada, la crítica de Brian May toca uno de los debates más importantes alrededor de la inteligencia artificial.
El crecimiento de los modelos generativos está provocando una demanda cada vez mayor de centros de datos, electricidad, sistemas de refrigeración y redes de infraestructura.
La preocupación ambiental no se limita al consumo energético. La construcción de estas instalaciones también plantea preguntas sobre el uso del suelo, el agua necesaria para determinados sistemas de refrigeración y el impacto que pueden tener en las comunidades donde se instalan.
Por eso, para May, el problema no consiste únicamente en que una IA confunda a un integrante de Queen.
Brian May también cuestiona el impacto cultural de la IA
La postura del músico se suma a un debate particularmente intenso dentro de la industria creativa.
Artistas, compositores, actores y escritores han expresado preocupación por el uso de sus obras para entrenar modelos de inteligencia artificial y por la posibilidad de que estas herramientas sustituyan parte del trabajo humano.
En el ámbito musical, la discusión se ha intensificado a medida que las plataformas reciben cada vez más canciones generadas total o parcialmente mediante IA. Spotify, por ejemplo, anunció recientemente una etiqueta de «Persona IA» para identificar determinados perfiles de artistas cuya identidad pública haya sido creada mediante inteligencia artificial.
Esto demuestra que la industria musical ya está intentando encontrar mecanismos para distinguir entre proyectos humanos, artistas virtuales y contenido generado mediante algoritmos.
La ironía de una portada de Queen
Hay un elemento particularmente curioso en el episodio.
The Game es uno de los álbumes más reconocibles de Queen y contiene canciones como «Crazy Little Thing Called Love» y «Another One Bites the Dust».
Precisamente por tratarse de una obra ampliamente documentada, el error de la IA resulta especialmente evidente: la herramienta no solo produjo una interpretación distinta, sino que alteró elementos básicos de la formación de la banda.
Para May, ese resultado terminó funcionando como una demostración involuntaria de las limitaciones de una tecnología que, al mismo tiempo, está siendo presentada como una herramienta capaz de transformar industrias enteras.
Una discusión que apenas comienza
La postura de Brian May no significa que todos los usos de la inteligencia artificial sean necesariamente negativos. Su crítica apunta especialmente al ritmo de expansión de la tecnología y al costo que puede tener su infraestructura.
La pregunta que plantea es cada vez más relevante: ¿qué precio estamos dispuestos a pagar para que la IA siga creciendo?
Mientras las empresas tecnológicas construyen modelos más grandes y centros de datos cada vez más potentes, artistas como May están poniendo el foco en aquello que ocurre fuera de la pantalla.
Porque detrás de cada generación de imágenes, canciones o textos hay servidores, electricidad, agua e infraestructura. Y esa parte de la historia también empieza a formar parte de la conversación sobre el futuro de la inteligencia artificial.












