
Los créditos para comprar automóviles a plazos de 60 y 72 meses se han convertido en los esquemas de financiamiento más utilizados por compradores mexicanos, aunque extender el periodo puede incrementar sustancialmente los intereses pagados.
La participación conjunta de estos plazos pasó de 43.6% del financiamiento automotriz durante 2022 a 52.5% en 2025.
Durante los primeros meses de 2026 ya representaban 54.9% de los créditos utilizados para comprar vehículos nuevos.
Autos más caros impulsan créditos más largos
El precio promedio de un vehículo nuevo en México pasó de 161 mil pesos en 2005 a aproximadamente 535 mil pesos durante 2025, un aumento de 232%.
Este incremento ha llevado a que compradores busquen mensualidades más bajas mediante créditos de cinco o seis años.
Sin embargo, ampliar el plazo no reduce el costo del automóvil. Cada mes adicional implica intereses sobre el saldo pendiente.
Por ejemplo, en un financiamiento de 400 mil pesos, la diferencia entre pagar durante 48 meses y hacerlo durante 72 puede representar decenas de miles de pesos adicionales, dependiendo de la tasa aplicada.
Existe riesgo de deber más de lo que vale el vehículo
Otro efecto es el denominado patrimonio negativo, situación en la que el saldo pendiente del crédito supera el valor comercial del automóvil.
La depreciación continúa mientras el comprador mantiene la deuda, por lo que créditos demasiado prolongados pueden aumentar este riesgo.
Antes de contratar financiamiento resulta necesario comparar la tasa de interés, el Costo Anual Total, enganche, comisiones, seguros y monto total que terminará pagándose.












