
La creciente participación de inversionistas locales en los valores gubernamentales de México reduce la vulnerabilidad del peso frente a episodios de incertidumbre internacional y posibles salidas de capital extranjero, de acuerdo con el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF).
Los residentes en el país poseen 88.9% de los títulos gubernamentales en circulación, mientras los inversionistas extranjeros concentran 11.1%. Esta composición ayuda a contener movimientos en el tipo de cambio y en los rendimientos cuando aumenta la aversión global al riesgo.
Participación extranjera cae desde 2015
Jonathan Fortun, economista sénior del IIF, explica que la tenencia extranjera representa actualmente alrededor de 11% de la deuda en circulación. La proporción disminuye aproximadamente 28 puntos porcentuales desde enero de 2015, cuando se encontraba cerca de 40%.
Cifras del Banco de México con corte al 27 de agosto de 2026 muestran que los valores gubernamentales en circulación suman 16.04 billones de pesos, un incremento de 832 mil 234 millones respecto del saldo registrado al cierre de 2025.
De ese total, los residentes nacionales poseen 14.26 billones de pesos, equivalentes a 88.9%, mientras que los residentes extranjeros mantienen 1.79 billones, correspondientes a 11.1%.
Menor exposición ayuda a estabilizar el peso
Fortun sostiene que la elevada participación extranjera registrada años atrás convertía al peso mexicano en un instrumento utilizado para cubrir riesgos en mercados emergentes. Ante episodios de incertidumbre global, los movimientos de capital generaban una presión mayor sobre la moneda mexicana.
La reducción de esa dependencia externa ayuda a explicar por qué asuntos como la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá no provocan movimientos cambiarios con la misma intensidad que en periodos anteriores.
El Fondo Monetario Internacional también señala que una mayor proporción de bonos gubernamentales en manos locales reduce la sensibilidad de las economías emergentes frente a la aversión global al riesgo. Esta composición puede limitar el aumento de los rendimientos cuando se producen ventas internacionales de activos.
México paga rendimientos superiores a Estados Unidos
La menor exposición a inversionistas extranjeros coincide con un mercado que exige rendimientos elevados para financiar al gobierno mexicano. Los bonos nacionales ofrecen alrededor de 9.3%, frente a 4.84% del bono del Tesoro estadounidense a 10 años.
La diferencia alcanza aproximadamente 450 puntos base. En los títulos a 30 años, el diferencial ronda los 460 puntos base: México paga cerca de 9.8%, mientras Estados Unidos ofrece 5.24%.
Los inversionistas internacionales pueden encontrar retornos competitivos en sus propios mercados y monedas, sin asumir los riesgos cambiarios y crediticios relacionados con una economía emergente. Esta situación reduce su interés por adquirir bonos mexicanos, pese al rendimiento ofrecido.
México también paga alrededor de 6.4% por sus bonos a 10 años denominados en dólares, en un contexto marcado por inquietudes sobre la posición fiscal, el costo del endeudamiento y el apoyo financiero a Petróleos Mexicanos.
La deuda local también implica riesgos internos
El IIF advierte que la concentración de títulos en manos nacionales modifica, pero no elimina, la vulnerabilidad financiera. El organismo identifica la ausencia de una red de seguridad en caso de que los compradores marginales decidan vender sus posiciones.
Un deterioro de las finanzas públicas o un debilitamiento del sistema financiero mexicano podría llevar a los tenedores locales a desprenderse de bonos gubernamentales, lo que presionaría los rendimientos y el mercado cambiario.
Fortun aclara que este escenario no forma parte de la previsión central del instituto, debido a que la situación de México mantiene un comportamiento relativamente favorable. Sin embargo, considera necesario observar la evolución fiscal y la capacidad del sistema financiero para absorber la deuda pública.












