
Un nuevo informe del centro de análisis Brookings Institution encendió las alarmas sobre el impacto de las políticas migratorias en Estados Unidos al estimar que alrededor de 146 mil niños ciudadanos estadounidenses habrían vivido la detención de al menos uno de sus padres desde el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump y el endurecimiento de operativos migratorios encabezados por ICE. El estudio sostiene que miles de menores enfrentaron separación familiar derivada de arrestos y procesos de deportación.
La cifra no se refiere a menores migrantes detenidos en la frontera ni a niños “perdidos”, sino específicamente a hijos con ciudadanía estadounidense cuyos padres fueron detenidos por autoridades migratorias.
Más de 22 mil menores habrían quedado sin sus padres convivientes
El reporte calcula que 146 mil 635 menores experimentaron la detención de alguno de sus padres y que más de 22 mil quedaron temporalmente sin ninguno de sus progenitores residentes en el hogar, una situación que elevó riesgos sociales, emocionales y económicos.
Uno de los datos más sensibles indica que 36% de los menores afectados tienen menos de seis años, grupo considerado especialmente vulnerable ante separaciones prolongadas y cambios abruptos de entorno.
La investigación señala además que una parte importante de las familias involucradas mantiene origen mexicano: cerca del 54% de los casos identificados corresponden a hogares vinculados con México, mientras Guatemala y Honduras concentran otra proporción relevante.
ICE rechaza que exista separación familiar deliberada
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) respondió que las separaciones no forman parte de una política institucional y afirmó que los padres tienen opciones sobre el destino de sus hijos durante procedimientos migratorios.
“ICE no separa familias”, sostuvo la dependencia al explicar que los detenidos pueden solicitar que sus hijos viajen con ellos o queden bajo resguardo de personas designadas.
Sin embargo, organizaciones humanitarias y reportes independientes sostienen que múltiples deportaciones ocurrieron sin procesos claros para definir el cuidado de menores o permitir decisiones familiares previas.
Aumenta preocupación por efectos sociales y psicológicos
El informe advierte que millones de menores estadounidenses viven actualmente en hogares donde al menos uno de los padres enfrenta riesgo migratorio. Brookings estima que más de 4.6 millones de niños ciudadanos podrían estar expuestos a procedimientos de deportación o detención familiar.
Investigaciones recientes también identificaron un incremento en detenciones de padres y madres durante 2025, con miles de menores impactados por arrestos y procesos de expulsión.
Especialistas alertan que las consecuencias van más allá del ámbito legal e incluyen ansiedad, abandono escolar, crisis económicas y problemas de salud mental derivados de la separación prolongada.
Debate migratorio vuelve al centro en Estados Unidos
La publicación del estudio reabre el debate sobre las políticas migratorias estadounidenses y el equilibrio entre seguridad fronteriza y protección infantil.
Mientras el gobierno defiende las medidas de control migratorio, organizaciones civiles piden mecanismos de seguimiento, transparencia y protección especial para menores afectados por detenciones y deportaciones.
El reporte concluye que el Estado debería recopilar y publicar datos precisos sobre padres detenidos y el número real de niños afectados para dimensionar el impacto humano de las políticas migratorias.












