
La Ciudad de México acumula 28 mil registros de voluntad anticipada desde 2008, año en que fue aprobada la legislación correspondiente, informó la secretaria de Salud capitalina, Nadine Gasman Zylbermann.
Este derecho permite que una persona decida de manera libre e informada si desea aceptar o rechazar tratamientos que prolonguen innecesariamente la vida cuando enfrenta una enfermedad incurable o se encuentra en una etapa avanzada.
Solicitudes aumentaron 15% durante 2025
Durante 2024 se contabilizaron 2 mil 184 registros, mientras que en 2025 la cifra aumentó a 2 mil 507. La diferencia equivale a un crecimiento aproximado de 15% en un año.
En el primer semestre de 2026 se sumaron mil 708 registros. De mantenerse ese ritmo durante la segunda mitad del año, el total anual podría superar el observado en 2025, aunque la autoridad todavía no cuenta con una cifra definitiva.
Adultos mayores concentran los registros
Casi 80% de las personas que formalizaron su voluntad anticipada durante los últimos dos años tiene 60 años o más. Sin embargo, las directrices pueden establecerse antes de que una persona enfrente una situación crítica.
“En cualquier momento puede decidir sobre el tipo de tratamiento que quiere”, explicó Gasman. Además de señalar qué intervenciones médicas rechazaría, una persona puede especificar los cuidados que desea recibir durante una enfermedad avanzada.
Voluntad anticipada no significa eutanasia
La voluntad anticipada está orientada a evitar el encarnizamiento terapéutico y garantizar cuidados paliativos, confort y acompañamiento durante el proceso natural de una enfermedad. No autoriza provocar deliberadamente la muerte ni equivale a la eutanasia.
Las decisiones pueden incluir preferencias sobre tratamientos y medidas de soporte cuando ya no ofrecen una posibilidad razonable de recuperación. Su aplicación debe respetar la legislación vigente, el expediente clínico y la voluntad expresada por cada paciente.
La secretaria de Salud reconoció que abordar el final de la vida continúa siendo “un tema complejo” debido a la dificultad social para hablar sobre la muerte. Por ello, la dependencia busca difundir información que permita tomar decisiones anticipadas y comunicarlas a familiares y profesionales médicos.












