
El trabajo flexible dejó de ser visto únicamente como un beneficio laboral. En México, este modelo se está consolidando como una herramienta para desarrollar competencias profesionales que serán cada vez más relevantes frente a los cambios del mercado laboral.
De acuerdo con el estudio “La Experiencia Laboral 2026 en México”, realizado por WeWork y Michael Page, el 96% del talento mexicano considera que los nuevos esquemas de trabajo han fortalecido habilidades como la autogestión, la autonomía, la comunicación efectiva, la priorización de tareas y la capacidad de adaptación.
Las habilidades laborales están cambiando
El hallazgo cobra relevancia en un contexto marcado por la inteligencia artificial, la digitalización, la automatización y la transición hacia economías más sostenibles.
Según datos del Foro Económico Mundial, hacia 2030 se crearán 170 millones de nuevos empleos a nivel global, mientras que cerca del 40% de las competencias requeridas evolucionarán como resultado de estas transformaciones.
Esto significa que las empresas ya no sólo deberán invertir en tecnología, sino también en personas capaces de adaptarse, aprender de manera continua, colaborar en entornos cambiantes y responder con agilidad a nuevos desafíos.
El modelo híbrido gana terreno
El estudio también señala que 57% de los colaboradores mexicanos preferiría trabajar bajo un esquema híbrido, principalmente por la reducción en tiempos de traslado, una mejor integración entre la vida personal y profesional, y una mayor productividad.
Más que una preferencia sobre el lugar desde donde se trabaja, estos modelos están impulsando nuevas formas de coordinar equipos, gestionar prioridades y mantener comunicación efectiva sin importar la ubicación física.
Flexibilidad como ventaja para empresas y talento
Para las organizaciones, la flexibilidad representa una oportunidad para atraer, desarrollar y retener talento en un mercado más competitivo. También permite fortalecer una cultura basada en confianza, colaboración y aprendizaje cotidiano.
El reto ya no es preparar a las personas sólo para los empleos actuales, sino desarrollar las capacidades que les permitirán evolucionar junto con el mercado laboral.
En ese escenario, el trabajo flexible se posiciona como un aliado estratégico para construir el talento que demandarán las empresas durante los próximos años.












