
México entró en una fase decisiva de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá mientras el Gobierno de Donald Trump endurece su política arancelaria. Las conversaciones buscan preservar la integración económica regional y reducir la incertidumbre para empresas e inversionistas.
La Secretaría de Economía informó que el 85% de las exportaciones mexicanas mantiene arancel cero por cumplir con las reglas del T-MEC. El 15% restante podría enfrentar nuevas tarifas, por lo que el Gobierno mexicano intenta proteger su posición comercial frente a Estados Unidos.
Nuevos aranceles elevan la tensión comercial
Washington planteó aranceles del 10% para productos procedentes de México y otras economías, además de tasas del 12.5% para decenas de países, bajo una investigación relacionada con mercancías elaboradas mediante trabajo forzoso. Las exportaciones que cumplen con el acuerdo comercial quedan exentas.
La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció la complejidad de negociar con una administración proteccionista. “Buscamos que ya no haya sorpresas de nuevos aranceles”, señaló al explicar que México pretende obtener reglas estables y conservar condiciones competitivas.
Automóviles, acero y reglas de origen
México y Estados Unidos celebraron una tercera ronda bilateral del 22 al 24 de julio. Las delegaciones discutieron reglas de origen automotrices, acero, aluminio, agricultura, asuntos laborales, seguridad económica y servicios de pagos electrónicos.
México busca incrementar la participación de proveedores nacionales, especialmente dentro de la industria automotriz. Estados Unidos pretende reducir su déficit comercial y fortalecer sus propias cadenas de suministro.
El tratado continúa vigente
El T-MEC entró en vigor el 1 de julio de 2020 y su primera revisión conjunta comenzó seis años después. México y Canadá propusieron extenderlo por otros 16 años, pero Estados Unidos rechazó la renovación automática. El acuerdo permanece vigente hasta 2036 y podría someterse a revisiones anuales.
Las negociaciones continuarán durante la primera semana de septiembre. Su resultado será determinante para las exportaciones, el empleo industrial, el nearshoring y la estabilidad económica de América del Norte.












