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El 79% de los jóvenes presenta al menos un factor de riesgo del síndrome cardiovascular-renal-metabólico

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El cansancio, el sobrepeso y algunas alteraciones metabólicas que suelen pasar desapercibidas podrían estar relacionadas con un problema de salud que cada vez recibe mayor atención: el síndrome cardiovascular-renal-metabólico (CKM).

Un análisis reciente encontró que aproximadamente 79% de los adultos jóvenes evaluados presentaba al menos un factor de riesgo relacionado con este síndrome, una cifra que pone sobre la mesa la importancia de detectar desde edades tempranas las condiciones que pueden afectar simultáneamente al corazón, los riñones y el metabolismo.

Sin embargo, esto no significa que ocho de cada diez jóvenes tengan una enfermedad cardiovascular o renal. El síndrome CKM se desarrolla de manera progresiva y sus etapas iniciales pueden estar relacionadas con factores de riesgo que todavía no producen síntomas.

¿Qué es el síndrome cardiovascular-renal-metabólico?

El síndrome CKM describe una interacción entre enfermedades cardiovasculares, alteraciones metabólicas y problemas renales. Estas condiciones no funcionan de manera independiente: lo que afecta al metabolismo puede aumentar el riesgo cardiovascular y, a su vez, determinadas alteraciones pueden perjudicar la función de los riñones.

Entre los factores relacionados se encuentran la obesidad, presión arterial elevada, alteraciones de glucosa, colesterol y triglicéridos, además de la enfermedad renal crónica.

La Asociación Americana del Corazón plantea un modelo de cinco etapas, desde la presencia de factores de riesgo hasta enfermedad cardiovascular avanzada. El objetivo es identificar los problemas antes de que aparezcan complicaciones graves.

Por eso, encontrar un factor de riesgo no equivale a tener el síndrome en una etapa avanzada. También representa una oportunidad para intervenir antes.

¿Por qué preocupa en personas jóvenes?

Durante años, los problemas cardiovasculares y metabólicos se asociaron principalmente con adultos mayores. Sin embargo, factores como el sedentarismo, la obesidad y una alimentación poco saludable pueden aparecer mucho antes.

La preocupación aumenta porque algunas alteraciones metabólicas pueden permanecer durante años sin producir señales evidentes. Una persona puede sentirse relativamente bien y, aun así, presentar presión arterial elevada, resistencia a la insulina, niveles alterados de colesterol o acumulación excesiva de grasa visceral.

El dato del 79% debe interpretarse precisamente en este contexto: tener un factor de riesgo no significa tener una enfermedad establecida.

La prevención durante la juventud puede ayudar a reducir la probabilidad de que estos factores evolucionen hacia diabetes tipo 2, enfermedad renal o problemas cardiovasculares.

¿El cansancio y el dolor en el pecho son síntomas?

Aquí existe una diferencia importante.

El cansancio puede aparecer por una enorme variedad de razones y, por sí solo, no permite identificar el síndrome CKM. Lo mismo ocurre con otros síntomas inespecíficos.

El dolor o presión en el pecho, en cambio, merece especial atención porque puede ser una señal de diferentes problemas cardiovasculares. Si aparece de forma repentina, es intenso o se acompaña de dificultad para respirar, sudoración fría, náuseas, mareo o dolor que se extiende hacia el brazo, espalda, cuello o mandíbula, se debe buscar atención médica de emergencia.

En las primeras etapas del síndrome cardiovascular-renal-metabólico, muchas personas pueden no presentar síntomas. Por eso las revisiones preventivas son tan importantes.

¿Cómo reducir el riesgo desde joven?

La prevención comienza con conocer los principales indicadores de salud. Revisar periódicamente la presión arterial, glucosa, colesterol, peso y función renal puede ayudar a detectar alteraciones antes de que produzcan complicaciones.

También existen medidas cotidianas que pueden reducir varios factores de riesgo al mismo tiempo: mantener actividad física regular, llevar una alimentación equilibrada, dormir adecuadamente, evitar el tabaco y limitar el consumo de alcohol.

No se trata de esperar a tener síntomas para comenzar a cuidar la salud cardiovascular. Una revisión médica puede determinar qué estudios son apropiados según la edad, antecedentes familiares y condiciones individuales.

El mensaje principal del síndrome CKM es preventivo: los problemas del corazón, los riñones y el metabolismo están conectados, y detectar sus factores de riesgo a tiempo puede ofrecer una oportunidad para intervenir antes de que aparezca una enfermedad más grave.

El porcentaje de jóvenes con algún factor de riesgo puede resultar llamativo, pero también sirve como recordatorio de que la salud cardiovascular comienza a construirse mucho antes de la tercera edad.

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