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¿Qué ocurre en el cuerpo al suspender los medicamentos para perder peso?

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Los medicamentos para tratar la obesidad, entre ellos los conocidos como GLP-1, han cambiado la forma en que muchas personas enfrentan la pérdida de peso. Sin embargo, una pregunta aparece con frecuencia después de alcanzar determinados objetivos: ¿qué ocurre cuando se deja el tratamiento?

Medicamentos como semaglutida y tirzepatida ayudan a controlar el apetito y modifican distintas señales relacionadas con la saciedad. Al suspenderlos, esos efectos disminuyen progresivamente y el organismo comienza a recuperar parte de sus señales habituales de hambre y regulación del peso.

Esto no significa que todas las personas recuperen automáticamente todo el peso perdido, pero sí existe un riesgo importante de recuperación de peso después de abandonar el tratamiento.

El apetito puede regresar

Uno de los primeros cambios que pueden aparecer es el regreso de las señales de hambre que estaban siendo controladas durante el tratamiento.

Los medicamentos GLP-1 actúan sobre mecanismos relacionados con la regulación del apetito y la saciedad. Cuando dejan de utilizarse, esa ayuda farmacológica desaparece y algunas personas pueden experimentar más hambre, mayor apetito o un aumento de los antojos.

La magnitud del cambio depende de cada persona, del medicamento utilizado, del tiempo de tratamiento y de otros factores relacionados con alimentación, actividad física y metabolismo.

Por esta razón, especialistas recomiendan que la suspensión del tratamiento no se convierta simplemente en un «día de dejar de tomarlo», sino que forme parte de un plan médico de mantenimiento.

Puede recuperarse parte del peso perdido

Uno de los datos más relevantes proviene de la extensión del estudio STEP 1, que analizó qué ocurrió después de suspender semaglutida.

Los participantes habían perdido en promedio 17.3% de su peso corporal después de 68 semanas de tratamiento. Durante el año posterior a la suspensión, recuperaron en promedio 11.6 puntos porcentuales de peso, lo que representó aproximadamente dos tercios del peso que habían perdido.

Al finalizar ese periodo, todavía conservaban una pérdida promedio de 5.6% respecto a su peso inicial.

Los resultados muestran que recuperar peso después de suspender el medicamento no necesariamente significa que el tratamiento «haya fallado». La obesidad es considerada una enfermedad crónica y el organismo puede activar mecanismos que favorecen la recuperación del peso después de una reducción importante.

También pueden cambiar algunos indicadores metabólicos

El peso corporal no es el único aspecto que puede cambiar.

En el seguimiento del estudio STEP 1, varias de las mejoras metabólicas observadas mientras los participantes utilizaban semaglutida tendieron a regresar hacia sus valores iniciales después de suspender el tratamiento. Entre ellas se observaron cambios relacionados con presión arterial y determinados marcadores metabólicos.

Esto es importante porque los medicamentos para controlar el peso no solamente buscan modificar el número de la báscula. En determinados pacientes también forman parte de una estrategia para reducir riesgos asociados con obesidad y alteraciones metabólicas.

Por ello, suspenderlos puede requerir un seguimiento médico para comprobar que los beneficios obtenidos durante el tratamiento se mantengan.

¿Se debe suspender de golpe?

No existe una regla universal para todas las personas.

La decisión de reducir, cambiar o suspender un medicamento para perder peso debe hacerse con el médico que lleva el tratamiento, especialmente cuando existen otras enfermedades o se utilizan medicamentos adicionales.

Algunos especialistas consideran estrategias graduales para determinados pacientes, aunque la forma adecuada de hacerlo depende del medicamento, la dosis, la respuesta individual y el objetivo terapéutico.

Después de suspenderlo, mantener una alimentación adecuada, actividad física y estrategias para controlar el apetito puede ayudar a conservar parte de los resultados.

Lo importante es entender que estos medicamentos no necesariamente funcionan como un tratamiento que termina cuando se alcanza determinado peso. Para muchas personas, el verdadero desafío comienza después: mantener los resultados sin perder los beneficios obtenidos durante el tratamiento.

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