
La batalla por conquistar a consumidores cada vez más conscientes de lo que comen y beben ha llegado al corazón de PepsiCo: los colores brillantes de productos icónicos como Gatorade, Cheetos y Mountain Dew. La compañía enfrenta el desafío de mantener la identidad visual de sus marcas mientras elimina los colorantes sintéticos derivados del petróleo, presionada tanto por la demanda del consumidor como por un entorno regulatorio más estricto en Estados Unidos.
PepsiCo anunció en abril que acelerará su transición hacia el uso de colorantes naturales en alimentos y bebidas. Hoy, el 40 por ciento de sus productos en ese mercado aún contienen colorantes sintéticos, un rezago que refleja la complejidad del cambio. “No vamos a lanzar un producto que el consumidor no vaya a disfrutar”, dijo Chris Coleman, director sénior de I+D de alimentos de PepsiCo en Norteamérica. Cambiar un colorante artificial por uno natural puede tardar entre dos y tres años, ya que implica pruebas de sabor, textura, estabilidad y hasta rediseño de empaques.
Gatorade y Cheetos se pintarán de natural: el cambio que prepara Pepsi
El giro responde a una demanda creciente: más de la mitad de los consumidores encuestados por PepsiCo en un estudio interno aseguraron que buscan reducir su consumo de colorantes artificiales. Lo que empezó como una “señal débil” en los 2000, con el lanzamiento de las papas fritas Simply y un Gatorade orgánico, hoy se ha convertido en un requisito casi ineludible, amplificado por las redes sociales y la vigilancia sobre los ingredientes.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha comenzado a restringir algunos tintes. En enero prohibió el Rojo 3, vinculado a cáncer en estudios con animales, y en septiembre propuso eliminar el Naranja B. Al mismo tiempo, ha acelerado la aprobación de alternativas naturales, como un azul derivado de algas y el azul gardenia. En estados como Virginia Occidental y Arizona, los colorantes artificiales ya están prohibidos en los almuerzos escolares.
La empresa experimenta con cúrcuma y pimentón para los rojos de los Flamin’ Hot Cheetos, y con zanahorias y camotes morados para bebidas como Mountain Dew o Cherry 7Up. En el caso de Tostitos Salsa Verde, sustituirá cuatro tintes sintéticos con polvo de algarroba. “Comemos con los ojos”, explicó Damien Browne, vicepresidente de I+D de bebidas en PepsiCo. El color es parte de la identidad de cada producto y, en muchos casos, define la elección de compra.
Sin embargo, el reto no es solo técnico. Los colorantes naturales tienden a ser más caros, y esa presión se traslada al consumidor. De acuerdo con NIQ, las ventas unitarias de productos libres de colorantes artificiales cayeron en 2023 debido al incremento de precios, un recordatorio de que el bolsillo pesa tanto como la conciencia.












