
El teatro contemporáneo en México suma una propuesta que ha generado conversación por su crudeza y honestidad: “El amor es una mierda”, una obra argentina que llega a la cartelera nacional con una mirada directa sobre el desamor, lejos de los clichés románticos.
La puesta en escena, presentada en la Sala B de La Teatrería en la Ciudad de México, propone una experiencia íntima que confronta al espectador con las emociones más incómodas de una ruptura.
Una historia que desmonta la romantización del desamor
La obra, escrita y dirigida por la dramaturga argentina Cecilia Meijide, parte de una premisa clara: cuestionar la idea del amor idealizado que domina la cultura popular.
La historia se centra en un hombre que enfrenta un momento clave: la firma de su divorcio. A partir de este punto, el escenario se transforma en un espacio mental donde emergen recuerdos, contradicciones y emociones contenidas.
Un monólogo intenso que conecta con el público
Interpretada por el actor Gastón Filgueira Oria, la obra se desarrolla como un unipersonal que transita entre el humor, la melancolía y la catarsis emocional.
El protagonista ensaya lo que diría a su expareja, pero ese ejercicio se convierte en un viaje interno donde aparecen el enojo, la nostalgia, la frustración y la vulnerabilidad.
“El caos emocional no es lineal”, señala la directora, destacando que la obra refleja la complejidad real de los procesos de duelo.
Esta estructura permite que el espectador se identifique con distintas etapas del desamor.
Una propuesta escénica que rompe con el realismo
Uno de los elementos más distintivos del montaje es su lenguaje escénico.
La obra combina momentos realistas con recursos expresionistas, donde el cuerpo, la iluminación y el sonido amplifican lo que el personaje no puede decir con palabras.
Luces, escenografía y movimiento escénico no acompañan al protagonista, sino que lo exponen, creando una atmósfera que intensifica la experiencia emocional.
Este enfoque permite explorar el desamor desde una perspectiva más sensorial y menos convencional.
El desamor como experiencia universal
Más allá de su origen argentino, la obra conecta con audiencias de distintos países al abordar un tema universal: la ruptura amorosa.
“El lenguaje del desamor es universal”, ha señalado Meijide, subrayando que las emociones trascienden contextos culturales.
La puesta en escena ha tenido recorrido internacional en países como Uruguay y Colombia antes de llegar a México, consolidándose como una propuesta que dialoga con diferentes públicos.
Masculinidad y emociones: un enfoque poco común
Uno de los aspectos más relevantes de la obra es su enfoque en la vulnerabilidad masculina.
El montaje plantea una reflexión sobre cómo los hombres enfrentan el dolor emocional en una sociedad que históricamente ha limitado la expresión de sus sentimientos.
Este enfoque no solo amplía la narrativa del desamor, sino que también abre un diálogo sobre identidad, emociones y construcción social.
Del teatro tradicional a nuevas formas de narrativa emocional
“El amor es una mierda” se aleja del teatro romántico convencional y propone una narrativa más cruda, honesta y cercana a la realidad.
La obra combina elementos de comedia dramática con introspección psicológica, generando una experiencia que oscila entre la risa y la incomodidad.
Este tipo de propuestas refleja una evolución en el teatro contemporáneo, donde el público busca historias más auténticas y menos idealizadas.
Una experiencia íntima en la cartelera mexicana
La obra se presenta los martes a las 20:00 horas en La Teatrería, en la colonia Roma Norte, con funciones que se extienden durante su temporada en México.
Su formato íntimo permite que cada función se convierta en una experiencia cercana, donde el espectador se enfrenta directamente con la historia.
Una obra que invita a cuestionar el amor
Más que ofrecer respuestas, “El amor es una mierda” plantea preguntas sobre las relaciones, las expectativas y la forma en que se construyen los vínculos afectivos.
En un contexto donde el amor suele representarse de manera idealizada, esta obra propone una mirada distinta: más real, más incómoda y profundamente humana.












