
Yucatán fortalece su participación en la producción de limón persa mediante proyectos que combinan capital mexicano, agricultura tecnificada e integración de la cadena de exportación. En menos de dos años se desarrollan más de 450 hectáreas destinadas a este cítrico en la península.
La inversión supera los 1,500 millones de pesos e incluye terrenos, viveros, sistemas de riego, una planta empacadora, transporte, fertilizantes y personal especializado. El proyecto genera alrededor de 300 empleos directos e indirectos en municipios de la región.
Yucatán supera el rendimiento promedio nacional
México ocupa el segundo lugar mundial en producción y exportación de limones y limas. Veracruz concentra más de la mitad del limón persa nacional, mientras Yucatán aporta aproximadamente 5% del volumen, de acuerdo con datos citados del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera.
La diferencia aparece al comparar el rendimiento. Yucatán registra cerca de 19 toneladas por hectárea, frente a un promedio nacional de aproximadamente 15 toneladas. Veracruz, pese a contar con la mayor superficie sembrada, se mantiene por debajo de esa media.
El crecimiento del cultivo enfrenta una barrera financiera: los árboles necesitan entre tres y cuatro años para alcanzar su primera cosecha comercial. Ese periodo suele quedar fuera de los créditos agrícolas de corto plazo y de las posibilidades de productores que carecen de garantías.
La cadena productiva se extiende hasta la exportación
Citrus Patrimonial desarrolla un modelo que integra vivero, terrenos, plantaciones tecnificadas, empaque, transporte y comercialización internacional. Actualmente exporta limón persa a Estados Unidos y Japón, además de aceite esencial hacia Europa.
La empresa reporta tres ranchos colocados en su totalidad. Dos ya están entregados y en etapa de crecimiento, mientras el tercero se encuentra en proceso de plantación. También prepara un cuarto rancho de 120 hectáreas y tiene identificado otro predio en el sur de Yucatán.
El esquema divide las superficies en unidades de 1,000 metros cuadrados con entre 30 y 33 árboles identificados. Los derechos se administran mediante fideicomisos independientes y cada participante puede localizar su parcela y consultar el seguimiento de su producción.
Seguros agrícolas cubren riesgos climáticos y biológicos
Las plantaciones cuentan con un seguro agrícola contratado con General de Seguros y colocado mediante Marsh México. La cobertura contempla riesgos climáticos y biológicos, incluidos los huracanes, aunque las condiciones y exclusiones dependen de lo establecido en cada póliza.
“El seguro protege el activo biológico, no el precio del limón”, explica Rodrigo Castilla, vicepresidente de Citrus Patrimonial. El directivo aclara que este mecanismo no cubre las caídas del mercado, pero busca evitar que un fenómeno natural elimine varios años de trabajo.
La volatilidad del precio queda expuesta durante 2025, cuando el kilogramo de limón persa llega a pagarse en Veracruz entre 3.50 y 4.50 pesos, por debajo del costo de producción. Ante esas condiciones, algunos agricultores deciden dejar la fruta en los árboles.
Capital mexicano financia el crecimiento agrícola
Las más de 450 hectáreas desarrolladas se financian con recursos de inversionistas mexicanos, sin créditos bancarios ni fondos extranjeros. La empresa advierte que el modelo no garantiza pagos y mantiene exposición a riesgos relacionados con el clima, las plagas y los precios.
El proyecto también crea la Fundación Abejas Yucatecas para atender la relación entre citricultura, aplicación de agroquímicos y conservación de polinizadores. La iniciativa considera la importancia de la apicultura regional y de la abeja melipona para las comunidades mayas.
La expansión coincide con la estrategia del Gobierno de Yucatán para ampliar la superficie cultivada, tecnificar la producción y fortalecer los canales de comercialización en el sur del estado, con la Juguera de Akil como uno de sus ejes.












