
Los riñones trabajan constantemente para filtrar la sangre, eliminar sustancias de desecho y mantener el equilibrio de líquidos y minerales del organismo. Por eso, algunos medicamentos pueden representar un riesgo para su funcionamiento, especialmente cuando se utilizan en dosis elevadas, durante periodos prolongados o en personas que ya tienen enfermedad renal.
Esto no significa que estos medicamentos sean peligrosos para todas las personas ni que deban suspenderse por cuenta propia. En muchos casos son tratamientos necesarios y seguros cuando se utilizan correctamente. El riesgo depende del medicamento, la dosis, la duración del tratamiento, la función renal y otros factores.
1. Antiinflamatorios como ibuprofeno y naproxeno
Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) se encuentran entre los medicamentos que requieren mayor precaución cuando se habla de salud renal.
Algunos de los más conocidos son:
- Ibuprofeno.
- Naproxeno.
- Diclofenaco.
- Indometacina.
- Meloxicam.
- Celecoxib.
- Aspirina en determinadas dosis.
Estos medicamentos pueden reducir el flujo sanguíneo hacia los riñones y, especialmente cuando se utilizan en dosis altas o durante mucho tiempo, aumentar el riesgo de lesión renal.
El problema es que varios pueden adquirirse sin receta, por lo que es relativamente fácil utilizarlos durante más tiempo del recomendado para tratar dolores de cabeza, espalda, articulaciones o lesiones.
2. Algunos antibióticos
Los antibióticos no son perjudiciales para los riñones por definición, pero determinados medicamentos de este grupo pueden causar daño renal o necesitar ajustes de dosis.
Algunos antibióticos también se eliminan principalmente a través de los riñones. Si una persona tiene una función renal reducida, el medicamento puede acumularse en el organismo si no se ajusta adecuadamente la dosis.
Entre los fármacos que pueden provocar problemas renales se encuentran determinados antibióticos aminoglucósidos. Otros pueden desencadenar inflamación del tejido renal como reacción al medicamento.
Por esta razón, no conviene tomar antibióticos sobrantes ni utilizarlos sin indicación médica.
3. Algunos medicamentos para la presión arterial
Aquí existe una distinción importante.
Determinados medicamentos utilizados para controlar la presión arterial pueden modificar temporalmente la función renal, pero eso no significa que sean perjudiciales y deban evitarse.
Los inhibidores de la ECA, los bloqueadores de los receptores de angiotensina y algunos diuréticos pueden requerir vigilancia de la función renal y de los niveles de ciertos minerales, especialmente cuando existe enfermedad renal o se combinan con otros medicamentos.
De hecho, algunos de estos medicamentos se utilizan precisamente para proteger los riñones en determinadas personas, por lo que suspenderlos sin indicación médica puede ser contraproducente.
El punto clave es el seguimiento médico, no evitar automáticamente estos tratamientos.
4. Medicamentos que se eliminan por los riñones
Una categoría que suele pasar desapercibida incluye medicamentos que no necesariamente dañan directamente los riñones, pero que dependen de ellos para salir del organismo.
Cuando la función renal disminuye, algunos fármacos pueden permanecer más tiempo en el cuerpo y alcanzar concentraciones demasiado elevadas.
Por eso, en personas con enfermedad renal crónica, el médico puede necesitar modificar la dosis o la frecuencia con que se administra un medicamento. La tasa de filtración glomerular es una de las herramientas utilizadas para orientar estos ajustes.
5. Algunos medicamentos contra el cáncer
Determinados tratamientos utilizados contra el cáncer pueden afectar los riñones.
El riesgo depende del fármaco específico, la dosis, la combinación con otros tratamientos y las características del paciente.
Algunos medicamentos pueden afectar directamente las estructuras del riñón, mientras que otros pueden alterar el equilibrio de líquidos o electrolitos.
Por eso, durante determinados tratamientos oncológicos se realizan análisis periódicos para vigilar la función renal. La National Kidney Foundation incluye algunos medicamentos utilizados contra el cáncer entre las sustancias que pueden aumentar el riesgo de lesión renal aguda.
6. Algunos medicamentos antivirales y antifúngicos
Los tratamientos contra infecciones también pueden requerir ajustes cuando existe una función renal reducida.
La razón puede ser doble: algunos medicamentos se eliminan principalmente por los riñones y otros pueden tener efectos tóxicos sobre el tejido renal cuando alcanzan determinadas concentraciones.
En el caso de los antifúngicos, por ejemplo, la anfotericina puede producir daño renal en determinadas circunstancias.
Esto no significa que deban evitarse cuando son necesarios. El médico debe valorar los beneficios del tratamiento frente a sus posibles riesgos.
7. Algunos medicamentos utilizados durante estudios con contraste
El contraste utilizado en determinadas tomografías computarizadas, angiografías y otros estudios puede representar un riesgo para algunas personas con enfermedad renal.
Los medios de contraste con yodo pueden afectar la función renal, especialmente en pacientes con determinados factores de riesgo.
Además, dependiendo del estudio y de la situación clínica, el equipo médico puede revisar temporalmente algunos medicamentos que toma el paciente.
Por eso es importante informar antes de una prueba todos los medicamentos, vitaminas y suplementos que se utilizan habitualmente.
8. Algunos laxantes y preparaciones para estudios intestinales
No todos los productos para el estreñimiento tienen el mismo nivel de riesgo.
Determinadas preparaciones intestinales, especialmente aquellas que contienen fosfato sódico, pueden provocar alteraciones importantes de líquidos y minerales y aumentar el riesgo de daño renal en determinadas personas.
El riesgo puede ser mayor cuando existe enfermedad renal, deshidratación, problemas cardíacos o cuando se utilizan simultáneamente determinados medicamentos.
Por eso, no es recomendable utilizar preparados para una limpieza intestinal antes de una colonoscopia o para tratar el estreñimiento sin seguir las instrucciones de un profesional.
9. Analgésicos utilizados durante mucho tiempo
El problema no siempre está en un medicamento aislado, sino en la frecuencia y duración del consumo.
El uso prolongado de determinados analgésicos puede producir una forma de daño renal conocida como nefropatía por analgésicos. MedlinePlus señala que el riesgo se relaciona especialmente con la exposición prolongada a combinaciones de analgésicos y determinados AINE.
Esto es especialmente relevante en personas que toman medicamentos de venta libre prácticamente todos los días para controlar un dolor crónico.
Si necesitas un analgésico con frecuencia, la pregunta no debería ser únicamente «¿cuál puedo tomar?», sino también por qué tengo este dolor y qué tratamiento a largo plazo es más seguro.
¿Quiénes tienen mayor riesgo?
El riesgo de presentar problemas renales por medicamentos aumenta cuando existen factores como:
- Enfermedad renal crónica.
- Edad avanzada.
- Deshidratación.
- Presión arterial alta.
- Diabetes.
- Insuficiencia cardiaca.
- Uso simultáneo de varios medicamentos.
- Dosis elevadas o tratamientos prolongados.
Además, combinar determinados medicamentos puede incrementar el riesgo. La National Kidney Foundation señala que algunos AINE, ciertos medicamentos para la presión arterial y diuréticos pueden aumentar el riesgo de lesión renal cuando coinciden con otros factores.
¿Cómo saber si los riñones están funcionando correctamente?
Uno de los problemas de la enfermedad renal es que puede avanzar durante mucho tiempo sin producir síntomas evidentes.
Por eso, cuando existe un factor de riesgo o se utilizan medicamentos que pueden afectar la función renal, los profesionales pueden solicitar análisis de sangre y orina.
La tasa de filtración glomerular estimada (eGFR) es uno de los indicadores utilizados para valorar qué tan bien están filtrando los riñones y determinar si algunos medicamentos necesitan ajustes.
No suspendas un medicamento por miedo
Leer que un medicamento puede afectar los riñones puede resultar inquietante, pero hay una regla especialmente importante: no suspendas un tratamiento recetado sin consultar al médico.
Algunos medicamentos que requieren vigilancia renal también pueden ser fundamentales para controlar enfermedades como hipertensión, diabetes, infecciones o cáncer.
Además, que un fármaco aparezca en una lista de medicamentos potencialmente nefrotóxicos no significa que vaya a causar daño necesariamente. El riesgo depende de la persona, la dosis, la duración y el contexto clínico.
La mejor estrategia consiste en mantener actualizado al médico o farmacéutico sobre todos los medicamentos y suplementos que se utilizan, incluidos los que se compran sin receta.
Los medicamentos no son los únicos enemigos de los riñones
La salud renal también está estrechamente relacionada con el control de la presión arterial y la glucosa, además de otros factores de estilo de vida.
La National Kidney Foundation recomienda, entre otras medidas, controlar la presión y el azúcar en sangre, evitar el uso innecesario de AINE y consultar antes de utilizar medicamentos, vitaminas o suplementos de venta libre.
Los riñones trabajan silenciosamente todos los días. La mejor estrategia es no esperar a que protesten para empezar a cuidarlos.












