
La tortilla de maíz es uno de los alimentos más importantes de la dieta mexicana y, contrario a una creencia muy extendida, no debe verse automáticamente como causa de aumento de peso.
De acuerdo con las Guías Alimentarias Saludables y Sostenibles para la población mexicana 2025-2030, elaboradas por la Secretaría de Salud, el Instituto Nacional de Salud Pública y UNICEF, la tortilla de maíz nixtamalizada forma parte de las opciones recomendadas dentro del grupo de cereales integrales.
El problema, según los especialistas, no está en consumir tortilla, sino en el exceso calórico total de la dieta y en el consumo frecuente de productos ultraprocesados.
Tres tortillas al día están dentro de un rango moderado
Las guías señalan que una persona adulta puede consumir entre cinco y doce porciones diarias de cereales integrales o tubérculos, dependiendo de su edad, sexo y necesidades energéticas.
Una tortilla equivale a una porción, por lo que comer tres al día no representa un consumo excesivo dentro de una alimentación balanceada.
Además, según datos de Profeco citados en el reporte, una tortilla de 30 gramos aporta alrededor de 60 calorías, por lo que tres piezas suman menos de 200 kilocalorías.
Aporta fibra, minerales y sensación de saciedad
La tortilla de maíz no sólo aporta energía; también contiene fibra, calcio, fósforo, magnesio y vitaminas del complejo B.
La fibra favorece la sensación de saciedad, ayuda a reducir el hambre entre comidas y contribuye al funcionamiento de la microbiota intestinal.
Por ello, los expertos recomiendan priorizar cereales integrales como la tortilla, la avena y el arroz integral, en lugar de productos refinados con exceso de azúcares, grasas saturadas o sodio.
Los alimentos que sí se relacionan con obesidad
Las guías distinguen entre cereales integrales y productos refinados o ultraprocesados.
Mientras que la tortilla de maíz, el arroz integral y la avena pueden formar parte de una dieta saludable, productos como pan dulce, galletas, cereales de caja, frituras y otros ultraprocesados sí se asocian con mayor riesgo de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares.
La recomendación no es eliminar la tortilla, sino cuidar las porciones, acompañarla con alimentos nutritivos y evitar que la dieta se base en productos industrializados.
La combinación con frijoles mejora su valor nutricional
Otro beneficio de la tortilla aparece cuando se combina con leguminosas como frijoles, lentejas o habas.
Esta mezcla mejora la calidad de la proteína de ambos alimentos y retoma una base tradicional de la alimentación mexicana.
Así, la tortilla puede mantenerse como parte de una dieta saludable, económica y culturalmente importante, siempre que se consuma con equilibrio y dentro de un patrón alimentario variado.












