
Durante años, la idea de “guardar silencio y poner atención” ha sido vista como una regla básica dentro del salón de clases.
Sin embargo, una investigación reciente apunta a que permitir que niñas y niños hagan preguntas durante las lecciones puede fortalecer su curiosidad, su interés por la información nueva y su aprendizaje a mediano plazo.
El estudio analizó a menores de entre 5 y 7 años y comparó dos dinámicas: una en la que se les motivó a preguntar de forma constante y otra en la que se les pidió escuchar sin intervenir.
La curiosidad impulsa el aprendizaje
Los resultados mostraron que los niños que pudieron hacer preguntas valoraron más la información científica nueva que aquellos que sólo escucharon.
Esto sugiere que la pregunta no debe verse como una interrupción, sino como una herramienta activa para aprender, conectar ideas y mantener el interés durante la clase.
De acuerdo con la investigación, los beneficios fueron especialmente notorios en niños con menor conocimiento previo, lo que abre una pista importante para mejorar estrategias educativas en etapas tempranas.
El estrés familiar puede afectar la atención
Un segundo estudio, realizado con la misma muestra de niños, examinó cómo el estrés cotidiano en el hogar puede influir en el aprendizaje.
Los investigadores observaron que los menores provenientes de familias con niveles más altos de estrés tendieron a mostrar menor atención durante las lecciones.
El efecto no aparece necesariamente de un día para otro, pero puede acumularse con el tiempo y afectar la capacidad de concentración en el aula.
La escuela y el hogar influyen juntos
Los hallazgos muestran que el aprendizaje infantil no depende únicamente de lo que ocurre dentro del salón de clases.
Aunque fomentar preguntas puede aumentar la curiosidad, el estado emocional y atencional con el que los niños llegan a la escuela también juega un papel importante.
Por eso, los especialistas destacan la necesidad de mirar el aprendizaje como un proceso en el que intervienen la escuela, la familia, el entorno emocional y las condiciones de vida de cada menor.
Una oportunidad para cambiar la dinámica en clase
Más que pedir silencio absoluto, los resultados invitan a crear espacios donde las preguntas sean bienvenidas y guiadas por los docentes.
Promover la curiosidad puede ayudar a que los niños participen más, retengan mejor la información y se involucren con lo que están aprendiendo.
Al mismo tiempo, la investigación recuerda que atender el bienestar familiar y emocional de los estudiantes es clave para que cualquier estrategia pedagógica tenga mejores resultados.












