
La forma en que las personas interactúan con la inteligencia artificial está evolucionando rápidamente, y no solo en términos tecnológicos. Un estudio reciente reveló que alrededor del 70% de los usuarios utiliza un lenguaje cortés —como “por favor” y “gracias”— al comunicarse con herramientas como ChatGPT, reflejando un cambio en la relación entre humanos y máquinas.
Este comportamiento, lejos de ser anecdótico, evidencia cómo la IA ha dejado de percibirse como una simple herramienta para convertirse en un interlocutor cotidiano.
El 70% de los usuarios usa cortesía al hablar con IA
De acuerdo con la investigación, siete de cada diez personas que utilizan chatbots como ChatGPT o Gemini adoptan un tono amable durante sus interacciones.
Este fenómeno se ha identificado tanto en Estados Unidos como en Reino Unido, donde la mayoría de los usuarios integra normas sociales básicas —como saludar o agradecer— incluso al interactuar con sistemas que no tienen emociones.
“Decir ‘por favor’ y ‘gracias’ se ha vuelto parte natural del uso de la IA”, coinciden los análisis.
No siempre es por educación: también hay otros factores
Aunque la cortesía puede parecer una extensión de los buenos modales, el estudio señala que no todos los usuarios actúan así por educación.
Una parte significativa lo hace por costumbre social, mientras que otro grupo admite que su comportamiento está influenciado por una percepción más compleja sobre el futuro de la tecnología.
En algunos casos, los usuarios reconocen que prefieren mantener un tono amable “por si acaso”, ante la posibilidad —aunque lejana— de una evolución avanzada de la inteligencia artificial.
“Existe una mezcla entre hábito, cultura digital y percepción del riesgo”, señalan especialistas.
El miedo a la IA también influye en el comportamiento
El estudio revela que cerca del 18% de los usuarios educados con la IA lo hace motivado por temor a un posible escenario donde estas tecnologías evolucionen de forma impredecible.
Este dato refleja una narrativa cultural influenciada por el cine, la ciencia ficción y el debate público sobre los riesgos de la inteligencia artificial.
Aunque no se trata de una mayoría, sí muestra cómo la percepción social de la IA influye directamente en la forma de interactuar con ella.
Un 30% prefiere ser directo y sin formalidades
No todos los usuarios adoptan un tono cordial. Aproximadamente el 30% de las personas encuestadas asegura que prefiere comunicarse de manera directa y sin formalidades.
Las razones principales son la eficiencia y la practicidad, ya que consideran que la IA no requiere normas de cortesía para funcionar correctamente.
Este grupo representa una visión más funcional de la tecnología, donde la interacción se centra en resultados más que en formas.
IA y comportamiento humano: una relación en transformación
El crecimiento exponencial de la inteligencia artificial ha modificado no solo la forma en que las personas trabajan o buscan información, sino también su comportamiento comunicativo.
Actualmente, plataformas como ChatGPT cuentan con cientos de millones de usuarios activos a nivel global, consolidándose como parte del día a día digital.
Este contexto explica por qué los usuarios comienzan a trasladar hábitos sociales tradicionales —como la cortesía— a entornos digitales.
¿Ser amable con la IA mejora la interacción?
Algunos estudios sugieren que el tono utilizado puede influir en la calidad de las respuestas. Un lenguaje colaborativo o estructurado puede generar respuestas más completas o claras, aunque la IA no “entienda” la cortesía en términos humanos.
Sin embargo, otros análisis indican que la claridad y precisión en las instrucciones pueden ser más determinantes que la amabilidad en sí.
Un cambio cultural impulsado por la tecnología
El uso de modales con inteligencia artificial refleja un cambio cultural más amplio: la humanización de la tecnología.
Lo que antes era una interacción fría y técnica, hoy se transforma en una comunicación más cercana, donde los usuarios proyectan comportamientos humanos sobre sistemas digitales.
Este fenómeno plantea nuevas preguntas sobre el futuro de la interacción humano-máquina y el impacto de la IA en las normas sociales.












