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Bostezos y falta de concentración: señales que pueden aparecer antes de una migraña

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La migraña no siempre comienza con el dolor de cabeza. En algunas personas, el organismo puede presentar señales horas e incluso hasta un par de días antes de que aparezca el dolor. Bostezos frecuentes, dificultad para concentrarse, antojos de determinados alimentos o molestias ante la luz pueden formar parte de esta etapa temprana.

El neurólogo Robert Belvís, especialista en cefaleas, explica que estos síntomas se conocen como pródromos y pueden aparecer hasta 72 horas antes del dolor. Reconocerlos puede ayudar a identificar patrones y facilitar el diagnóstico de una enfermedad que todavía puede pasar desapercibida.

La migraña puede comenzar antes del dolor

Uno de los principales problemas para reconocer la migraña es asociarla exclusivamente con un fuerte dolor de cabeza. Sin embargo, se trata de una enfermedad neurológica que puede presentar diferentes fases y síntomas.

De acuerdo con Belvís, algunas personas experimentan manifestaciones prodrómicas hasta 72 horas antes de que comience el dolor, aunque no todos los pacientes presentan los mismos síntomas.

Entre las señales que pueden aparecer durante esta fase se encuentran:

  • Bostezos frecuentes.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Inestabilidad o sensación de desequilibrio.
  • Antojos de determinados alimentos.
  • Contractura o molestias en el cuello.
  • Mayor sensibilidad a la luz.
  • Cambios en el estado general de energía.

Estas manifestaciones no significan por sí mismas que una persona tenga migraña. Sin embargo, cuando aparecen repetidamente antes de episodios de dolor de cabeza, pueden ser una pista para identificar un patrón.

¿Por qué aparecen bostezos antes de una migraña?

El bostezo puede parecer una señal completamente ajena a un problema neurológico. Sin embargo, Belvís lo incluye entre los síntomas prodrómicos que pueden presentarse antes de un episodio.

Lo importante es observar cuándo aparece y qué otros síntomas lo acompañan. Un bostezo ocasional no permite identificar una migraña, pero si se presenta de manera recurrente junto con dificultad para concentrarse, sensibilidad a la luz u otras manifestaciones y posteriormente aparece el dolor, puede formar parte del patrón individual de la enfermedad.

La dificultad para concentrarse también puede ser una señal

La llamada niebla mental o dificultad para mantener la atención es otro de los síntomas que pueden acompañar a la migraña.

Una persona puede notar que le cuesta concentrarse en el trabajo, estudiar, seguir una conversación o realizar tareas que normalmente hace sin problemas.

Este tipo de síntomas puede ser menos evidente que el dolor y, por ello, pasar desapercibido. El especialista señala que la fatiga cognitiva, la falta de atención y la sensibilidad a estímulos pueden afectar el funcionamiento cotidiano incluso cuando la persona continúa realizando sus actividades.

También puede aparecer el aura

En aproximadamente uno de cada tres pacientes, según Belvís, el ataque puede estar precedido por un aura. Se trata de un conjunto de síntomas neurológicos transitorios que afectan principalmente la visión, aunque también pueden involucrar la sensibilidad o el lenguaje.

Entre las manifestaciones visuales pueden aparecer luces, figuras geométricas o alteraciones en el campo visual. Algunas personas también pueden experimentar alteraciones de la sensibilidad en la cara o el cuerpo y dificultades para hablar.

El aura no debe confundirse con los síntomas prodrómicos. Son fases diferentes que pueden presentarse antes del dolor.

¿Cómo es el dolor de una migraña?

Cuando aparece la fase dolorosa, la migraña suele producir un dolor de intensidad moderada o grave, frecuentemente pulsátil y localizado en un lado de la cabeza.

El dolor puede empeorar con la actividad física y acompañarse de náuseas, vómitos y sensibilidad a la luz o al ruido. Los episodios pueden prolongarse durante horas y, en algunos casos, durar hasta tres días.

La presentación puede variar entre personas, por lo que no todos los episodios incluyen exactamente los mismos síntomas.

Después del dolor también pueden quedar síntomas

La migraña no necesariamente termina cuando desaparece el dolor.

Algunas personas experimentan una fase posterior conocida como postdromo, durante la cual pueden persistir cansancio, dificultad para concentrarse, somnolencia o una sensación de no encontrarse completamente recuperadas.

Belvís ha descrito esta etapa como una especie de «resaca» de la migraña, que puede prolongarse después de que el dolor principal haya desaparecido.

¿Qué puede desencadenar un episodio?

Los factores que precipitan una migraña no son iguales para todas las personas. Entre los más frecuentes se encuentran los cambios importantes en los niveles de estrés, las alteraciones del sueño y los horarios irregulares de alimentación. En algunas personas también pueden influir cambios hormonales, modificaciones atmosféricas u otros factores individuales.

Por esta razón, llevar un registro de los episodios puede resultar útil. Anotar cuándo aparecen los síntomas, cuánto duran, qué ocurrió durante las horas o días anteriores y cuándo comienza el dolor puede ayudar a identificar patrones.

¿Cuándo consultar a un médico?

Un dolor de cabeza recurrente o síntomas que interfieren con las actividades cotidianas merecen una valoración médica.

El diagnóstico de la migraña se realiza principalmente mediante la historia clínica y la evaluación de los síntomas. Las recomendaciones de sociedades neurológicas españolas señalan la importancia de identificar y tratar adecuadamente la enfermedad debido a su impacto en la calidad de vida.

También es importante buscar atención médica ante un dolor de cabeza repentino e intensamente diferente a los habituales, especialmente si aparece acompañado de alteraciones neurológicas persistentes, pérdida de conciencia, fiebre u otros síntomas preocupantes.

Reconocer que la migraña puede tener señales antes y después del dolor permite entender mejor la enfermedad. Un bostezo o un momento de falta de concentración no significan automáticamente que se avecine una migraña, pero cuando estas manifestaciones aparecen de forma repetida siguiendo un mismo patrón, pueden convertirse en información relevante para una evaluación médica.

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