
La fiebre mundialista ya comenzó a extenderse fuera de los estadios. Y uno de los espacios que busca reinterpretar el torneo desde otro ángulo será el Museo Diego Rivera Anahuacalli, que se convertirá en sede de transmisiones públicas del Mundial 2026 con una propuesta que mezcla futbol, arte, patrimonio y memoria colectiva.
Lejos del formato tradicional de fan zone, el proyecto plantea algo distinto: vivir algunos de los encuentros más importantes del torneo dentro de uno de los recintos culturales más emblemáticos de la Ciudad de México.
Un museo convertido en punto de encuentro para el Mundial
La iniciativa lleva por nombre Anahuacalli Mundialista 2026 y contempla la transmisión gratuita de partidos seleccionados del torneo, incluyendo encuentros de la Selección Mexicana, semifinales y la final de la Copa del Mundo. Las actividades se realizarán en la explanada del museo.
La elección del espacio no es casual.
El Anahuacalli se encuentra al sur de la Ciudad de México y mantiene una cercanía estratégica con el Estadio Ciudad de México, una de las sedes oficiales del Mundial 2026.
Pero más allá de la ubicación, el museo busca construir una experiencia donde el deporte funcione como punto de partida para abrir conversaciones culturales.
Del juego de pelota al futbol moderno
Uno de los ejes más interesantes del proyecto es el vínculo simbólico que propone entre el futbol contemporáneo y el juego de pelota mesoamericano.
El Museo Anahuacalli fue concebido por Diego Rivera como un espacio donde convivieran arte, historia y vida comunitaria. Esa visión ahora se conecta con uno de los eventos deportivos más grandes del planeta.
Como parte de la programación especial habrá:
- Transmisiones públicas de partidos del Mundial
- Una muestra fotográfica dedicada al juego de pelota mesoamericano
- Exhibición de piezas prehispánicas relacionadas con prácticas deportivas antiguas
- Actividades culturales y familiares alrededor del torneo
Entre los elementos más simbólicos destaca un aro original del juego de pelota que ya forma parte del espacio del museo y que servirá como puente visual entre el origen ritual del deporte en Mesoamérica y el futbol actual.
El Mundial como excusa para habitar la ciudad de otra forma
Durante los últimos meses, la Ciudad de México ha comenzado a construir una estrategia donde el Mundial no solo ocurra dentro del estadio.
Exposiciones, actividades culturales y nuevos recorridos forman parte del plan para convertir distintos espacios de la capital en escenarios vinculados al torneo.
En ese contexto, el Anahuacalli parece apostar por algo distinto: demostrar que ver futbol también puede ser una experiencia cultural.
Porque mientras millones seguirán los partidos desde casa o en pantallas gigantes, aquí la idea será hacerlo rodeado de piedra volcánica, arte prehispánico y uno de los proyectos más personales que dejó Diego Rivera.












