
La inteligencia artificial dio un nuevo paso en la medicina después de que un equipo de especialistas en Reino Unido utilizara un sistema de IA en tiempo real durante una cirugía cerebral, con el objetivo de ayudar a identificar estructuras delicadas y reducir el riesgo de daños durante la extracción de un tumor.
El procedimiento se realizó en el National Hospital for Neurology and Neurosurgery, perteneciente a University College London Hospitals (UCLH), y convirtió a Rhys Hibbert, de 48 años, en el primer paciente del mundo sometido a este tipo de intervención. La cirugía permitió retirar la mayor parte de un tumor localizado en la glándula pituitaria y preservar su visión.
Aunque la intervención ocurrió en mayo, el caso fue dado a conocer públicamente a finales de agosto de 2026, después de que los médicos informaran sobre sus resultados.
Un tumor que amenazaba con dejarlo ciego
Hibbert fue diagnosticado después de sufrir una convulsión durante una caminata en diciembre de 2024. Los estudios posteriores revelaron un tumor no canceroso de aproximadamente 11 milímetros en la glándula pituitaria, una estructura ubicada en la base del cerebro.
El crecimiento comenzó a ejercer presión sobre los nervios ópticos, provocando una reducción progresiva de su visión periférica.
La ubicación del tumor representaba un desafío considerable para los cirujanos. La glándula pituitaria está rodeada por estructuras fundamentales, incluidos vasos sanguíneos y los nervios responsables de la visión.
En este tipo de procedimiento, una diferencia de apenas unos milímetros puede determinar si una estructura crítica permanece intacta o resulta dañada.
¿Cómo funcionó la inteligencia artificial?
A diferencia de otros sistemas médicos que analizan estudios realizados antes de una operación, la tecnología utilizada en este procedimiento procesó las imágenes de video de la cirugía mientras esta ocurría.
El sistema analizaba las imágenes procedentes de la cámara utilizada por los cirujanos y ayudaba a identificar estructuras anatómicas importantes.
La IA podía señalar zonas de riesgo y ayudar al equipo médico a distinguir estructuras que no eran fácilmente visibles durante la intervención, incluyendo vasos sanguíneos y nervios que debían evitarse.
La tecnología también fue diseñada para reconocer instrumentos quirúrgicos y analizar la interacción entre estos y los tejidos.
Esto permite imaginar un futuro en el que los sistemas de inteligencia artificial puedan ofrecer información adicional durante operaciones particularmente complejas.
La IA no tomó el control de la cirugía
Aunque algunos reportes han descrito al sistema como un «ChatGPT quirúrgico», la tecnología no realizó la operación de manera autónoma.
La decisión final permaneció en manos de los médicos y el cirujano continuó controlando completamente el procedimiento.
La función de la inteligencia artificial fue proporcionar información adicional al equipo durante la intervención, especialmente para identificar estructuras que podían representar un riesgo.
Esta diferencia resulta importante porque el caso no representa una cirugía realizada por una máquina, sino una intervención humana en la que la IA funcionó como una herramienta de asistencia.
Una IA entrenada con cientos de cirugías
Para desarrollar el sistema, los investigadores utilizaron cientos de videos de operaciones anteriores.
Los especialistas delimitaron estructuras importantes dentro de las imágenes para que el algoritmo pudiera aprender a reconocerlas durante una cirugía real.
De acuerdo con los investigadores, este entrenamiento permite que la herramienta acumule una cantidad de experiencia visual que sería imposible de reunir para un solo médico durante su carrera profesional.
El objetivo es que el sistema pueda reconocer patrones anatómicos en cuestión de segundos y proporcionar información al cirujano mientras avanza la operación.
El resultado: Hibbert conservó la visión
El resultado de la intervención fue positivo.
Después de la cirugía, Hibbert recuperó su visión y pudo regresar a sus actividades cotidianas, incluido su trabajo. El paciente había aceptado participar en el ensayo clínico consciente de que sería la primera persona en recibir este tipo de asistencia tecnológica durante una operación cerebral.
La intervención logró preservar los nervios ópticos mientras se retiraba la mayor cantidad posible del tumor.
Para Hibbert, el cambio fue especialmente significativo porque la presión ejercida por el tumor amenazaba con provocarle una pérdida de visión mucho más grave.
¿Quién desarrolló esta tecnología?
El sistema fue desarrollado por investigadores de University College London (UCL) y utilizado en un ensayo clínico realizado en colaboración con especialistas del UCLH.
La investigación recibió financiamiento del National Institute for Health and Care Research (NIHR) y contó con apoyo de Google, además de otras instituciones británicas relacionadas con investigación médica y tecnológica.
El proyecto forma parte de una línea de investigación que busca utilizar inteligencia artificial para aumentar la precisión de los procedimientos quirúrgicos.
La intención no es sustituir a los especialistas, sino proporcionarles herramientas capaces de analizar grandes cantidades de información durante una operación.
¿Qué podría cambiar en la cirugía?
El caso abre una posibilidad importante para procedimientos en los que los médicos deben trabajar cerca de estructuras extremadamente delicadas.
Si esta tecnología demuestra ser segura y efectiva en más pacientes, podría utilizarse como apoyo durante otras operaciones complejas.
Entre sus posibles aplicaciones se encuentra el reconocimiento de estructuras anatómicas, el seguimiento de instrumentos quirúrgicos y la identificación de zonas que representan un riesgo para el paciente.
Sin embargo, los investigadores todavía deben evaluar su desempeño en más procedimientos antes de determinar hasta dónde puede extenderse su utilización.
Un nuevo capítulo para la inteligencia artificial en medicina
La incorporación de IA en hospitales no es nueva. Los sistemas de aprendizaje automático ya se utilizan para analizar imágenes médicas, detectar enfermedades y apoyar diagnósticos.
Lo que distingue este caso es que la inteligencia artificial fue utilizada durante una cirugía cerebral y con imágenes obtenidas en vivo, proporcionando información al equipo mientras el procedimiento estaba en marcha.
El avance también plantea nuevas preguntas sobre seguridad, responsabilidad y supervisión médica.
En una operación en la que una equivocación de pocos milímetros puede tener consecuencias graves, cualquier herramienta tecnológica debe demostrar un nivel de precisión suficiente antes de incorporarse de manera habitual a los quirófanos.
Por ahora, el caso de Rhys Hibbert representa un primer paso.
La operación realizada en Reino Unido demuestra que la inteligencia artificial puede pasar de analizar información médica antes de una intervención a convertirse en una herramienta de apoyo dentro del quirófano y en tiempo real.
Y aunque todavía está lejos el escenario de una cirugía completamente autónoma, la medicina acaba de probar una nueva forma de colaboración entre médicos y máquinas.












