
La obstrucción de las arterias puede avanzar durante años sin provocar síntomas evidentes. Este proceso, conocido como aterosclerosis, ocurre cuando se acumula placa en las paredes arteriales y se reduce el flujo de sangre hacia órganos como el corazón y el cerebro. Reconocer determinadas manifestaciones puede ayudar a identificar la necesidad de una evaluación médica.
Dolor de pecho y dificultad para respirar
Entre las señales señaladas por la publicación se encuentra la angina de pecho, que puede presentarse como presión, ardor u opresión en el centro del tórax, especialmente durante esfuerzo físico o situaciones de estrés.
También aparece la dificultad para respirar sin una causa aparente. Cuando existe una alteración cardiovascular importante, pueden presentarse falta de aire durante actividades cotidianas, al acostarse o acompañada de fatiga intensa.
Piernas, mareos y disfunción eréctil pueden dar pistas
Los calambres o dolores en las piernas al caminar que desaparecen con el reposo pueden relacionarse con una circulación insuficiente en las extremidades, mientras que episodios repentinos de mareo o pérdida del conocimiento requieren valoración médica para determinar su origen.
La disfunción eréctil también puede estar asociada con alteraciones vasculares, debido a que una reducción del flujo sanguíneo puede afectar las arterias de la zona pélvica.
Cambios visibles en ojos, piel y extremidades
La publicación incluye entre las posibles señales el xantelasma, pequeños depósitos amarillentos que aparecen alrededor de los párpados, así como el arco corneal, un anillo grisáceo o blanquecino alrededor de la córnea que, particularmente en personas jóvenes, puede relacionarse con alteraciones en los niveles de lípidos.
También menciona un pliegue diagonal en el lóbulo de la oreja, conocido como signo de Frank, aunque su presencia por sí sola no confirma una enfermedad cardiovascular.
Dedos de manos o pies excesivamente fríos, pálidos o azulados también pueden aparecer cuando existe una alteración de la circulación periférica.
Dolor que se extiende a mandíbula, cuello o espalda
Otra señal que requiere atención es el dolor que comienza en el pecho y se extiende hacia la mandíbula, cuello, espalda, hombros o brazos, una manifestación que puede presentarse durante problemas coronarios.
Ninguno de estos síntomas confirma por sí mismo una obstrucción arterial. Ante dolor intenso o persistente en el pecho, dificultad importante para respirar, pérdida de conocimiento u otros síntomas repentinos, se requiere atención médica inmediata.












