
La confirmación de una muerte relacionada con Naegleria fowleri, conocida popularmente como la “ameba comecerebros”, volvió a poner bajo la lupa los riesgos asociados con determinados cuerpos de agua dulce en México.
El caso corresponde a un hombre de 34 años que falleció en Mérida, Yucatán, después de desarrollar meningoencefalitis amebiana primaria, una infección extremadamente rara y grave. Posteriormente, las autoridades confirmaron la presencia de Naegleria fowleri en un lago artificial ubicado en Plaza La Isla, donde el hombre realizaba actividades acuáticas.
La situación ha generado una pregunta inevitable: ¿podría encontrarse esta ameba en otros estados de México?
La respuesta es que existe esa posibilidad ambiental, pero el caso de Yucatán no significa que la infección se esté propagando por el país.
¿Qué pasó en Yucatán?
El paciente ingresó el 2 de septiembre al Hospital General Regional No. 12 del IMSS en Mérida y falleció el 8 de septiembre después de presentar un deterioro neurológico grave.
Inicialmente, las autoridades investigaron un posible caso de meningoencefalitis amebiana primaria y analizaron los posibles sitios de exposición. El paciente realizaba actividades acuáticas de manera habitual en un lago artificial de Plaza La Isla.
Las muestras tomadas en ese cuerpo de agua posteriormente confirmaron la presencia de Naegleria fowleri. Como medida preventiva, las autoridades mantienen el lago fuera de operación y realizan investigaciones relacionadas con las condiciones de mantenimiento y calidad del agua.
¿Qué es la “ameba comecerebros”?
Naegleria fowleri es una ameba de vida libre que puede encontrarse en determinados ambientes de agua dulce templada o caliente.
El apodo “ameba comecerebros” resulta llamativo, pero puede generar una imagen equivocada sobre la infección. El microorganismo no busca a las personas ni se transmite como un virus.
El problema ocurre cuando agua contaminada entra por la nariz. Desde ahí, en casos extremadamente poco frecuentes, el organismo puede llegar al cerebro y provocar meningoencefalitis amebiana primaria.
¿Se puede contagiar de una persona a otra?
No.
La meningoencefalitis causada por Naegleria fowleri no se transmite de persona a persona. Tampoco se adquiere simplemente por beber agua contaminada.
El principal mecanismo de infección ocurre cuando agua que contiene la ameba entra por la nariz durante actividades como nadar, bucear o sumergirse.
Esto también significa que la confirmación de un caso en Yucatán no implica que las personas cercanas al paciente puedan contagiarse entre sí.
¿Podría aparecer en otros estados?
Sí, desde el punto de vista ambiental, es posible que Naegleria fowleri esté presente en otros cuerpos de agua que reúnen condiciones favorables, pero eso no significa que actualmente exista un brote en otros estados.
Investigaciones realizadas en México han detectado la presencia de Naegleria fowleri en ambientes acuáticos distintos. Un estudio publicado en Biotecnia analizó cuatro cuerpos de agua naturales del Valle del Yaqui, en Sonora, y detectó la especie durante las temporadas de verano y otoño. Los investigadores también encontraron que factores como temperatura, oxígeno disuelto y pH influyen en su presencia y concentración.
La UNAM también ha estudiado protozoos de vida libre potencialmente patógenos en distintos ambientes acuáticos del país, incluidos sitios de Sonora, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Puebla y Yucatán.
Por eso, no sería correcto interpretar el caso de Mérida como evidencia de que la ameba está apareciendo actualmente en todo México.
¿Qué condiciones favorecen a la ameba?
Naegleria fowleri se desarrolla principalmente en agua dulce cálida. Las temperaturas elevadas pueden favorecer su proliferación, especialmente en determinados ambientes con condiciones adecuadas.
Puede encontrarse en ambientes como lagos, estanques, ríos y aguas termales. También se han documentado casos asociados con instalaciones recreativas cuando las condiciones de mantenimiento no son adecuadas.
Esto explica por qué el calor y las actividades recreativas en agua dulce son factores importantes para la vigilancia.
Sin embargo, encontrar las condiciones ambientales adecuadas no significa que una persona necesariamente vaya a infectarse. La infección continúa siendo extremadamente rara.
¿Cuáles son los primeros síntomas?
Los síntomas iniciales de la meningoencefalitis amebiana primaria pueden incluir:
- Dolor intenso de cabeza.
- Fiebre.
- Náuseas.
- Vómitos.
- Mareos.
Conforme avanza la enfermedad pueden aparecer síntomas neurológicos graves. Debido a que se trata de una infección poco frecuente y de evolución rápida, cualquier persona que haya tenido una exposición relevante a agua dulce y posteriormente presente síntomas graves debe recibir atención médica inmediata.
¿Cómo reducir el riesgo?
Los CDC recomiendan tomar precauciones al realizar actividades en agua dulce que pueda estar contaminada, especialmente durante periodos de temperaturas elevadas.
Entre las medidas que pueden reducir la exposición están:
- Evitar que el agua entre por la nariz al nadar o bucear.
- Utilizar pinzas nasales al realizar actividades acuáticas en aguas dulces de riesgo.
- Evitar remover el sedimento del fondo en zonas poco profundas.
- Mantener la cabeza fuera del agua en determinadas aguas termales.
- Para irrigaciones o lavados nasales, utilizar agua destilada, estéril o previamente hervida y enfriada.
Estas medidas no significan que deba evitarse cualquier contacto con agua dulce. La infección es muy poco frecuente, pero conocer la vía de exposición permite reducir riesgos en situaciones específicas.
¿Hay riesgo para toda la población de Yucatán?
Las autoridades estatales han señalado que no existe un riesgo generalizado para la población de Yucatán asociado con este caso.
El lago artificial donde se detectó la ameba permanece aislado y fuera de operación. Además, las autoridades establecieron vigilancia epidemiológica para las personas que estuvieron expuestas al cuerpo de agua durante el último mes.
La vigilancia tiene un objetivo preventivo: identificar oportunamente cualquier posible síntoma entre quienes tuvieron contacto con ese sitio.
Un caso extremadamente raro
La noticia resulta especialmente llamativa por la gravedad de la infección, pero es importante colocarla en contexto.
La presencia de Naegleria fowleri en un cuerpo de agua no equivale a un brote y tampoco significa que exista un riesgo cotidiano de contraer la enfermedad.
El caso de Yucatán sirve, principalmente, para recordar la importancia de mantener adecuadamente los espacios acuáticos recreativos y de conocer las condiciones bajo las cuales puede producirse esta infección.
La recomendación no es entrar en pánico ante cualquier lago o alberca, sino identificar los escenarios de mayor riesgo, seguir las indicaciones sanitarias y evitar que agua potencialmente contaminada entre por la nariz.












