
El Mundial 2026 no sólo concentra la atención deportiva global. También se ha convertido en un detonante económico para la industria de las apuestas deportivas, que ya mueve más de 60 mil millones de dólares únicamente en mercados regulados, de acuerdo con estimaciones citadas por especialistas del sector.
La expansión de plataformas digitales, casinos en línea y mercados de predicción ha multiplicado las opciones para apostar en tiempo real, desde resultados finales hasta goles, tiros de esquina, mitades del partido y líneas asiáticas. El fenómeno plantea nuevos retos regulatorios, financieros y de salud pública.
El Mundial 2026 impulsa una cifra histórica en apuestas deportivas
La Copa Mundial de la FIFA 2026, que se disputa del 11 de junio al 19 de julio en México, Estados Unidos y Canadá, reúne por primera vez a 48 selecciones y contempla 104 partidos, es decir, 40 encuentros más que en el formato anterior.
Este crecimiento deportivo también amplía las oportunidades de apuesta. Según estimaciones de H2 Gambling Capital, el torneo estaría moviendo 60 mil millones de dólares en plataformas reguladas, una cifra que supera en 71 por ciento al Mundial de 2022 y en 185 por ciento al de 2018.
Antes incluso del silbatazo inicial de algunos partidos clave, el Mundial 2026 ya se perfilaba como el mayor evento de apuestas registrado, impulsado principalmente por el acceso digital y la capacidad de operar desde distintos países.
México, entre los mercados más activos durante la Copa del Mundo
En el caso de México, H2 Gambling Capital estimó que las apuestas relacionadas con el Mundial podrían alcanzar 2 mil 500 millones de dólares, sin distinguir entre apuestas presenciales y apuestas en línea.
La cifra cobra relevancia si se compara con la estimación del gobierno federal sobre la derrama económica del torneo en el país, calculada en 3 mil millones de dólares. Es decir, el volumen de apuestas proyectado se ubica cerca del impacto económico general esperado por la organización del evento.
De acuerdo con informes de la Secretaría de Gobernación, en México existían 136 dominios de Internet con permiso para operar casinos en línea. Sin embargo, no todos se encontraban vigentes y algunos estaban sujetos a investigaciones por presunto lavado de dinero.
México vs Inglaterra mostró el peso de los mercados de predicción
Uno de los ejemplos más visibles fue el partido entre México e Inglaterra. La tarde previa al encuentro, Polymarket registraba un volumen de operación de 3 millones 700 mil dólares, mientras que Kalshi superaba los 26 millones de dólares en transacciones.
En Kalshi, las preferencias mostraban 51 por ciento a favor de Inglaterra, lo que evidenció la velocidad con la que los mercados de predicción pueden concentrar dinero alrededor de un partido mundialista.
Estas plataformas no se presentan necesariamente como casas de apuestas tradicionales, sino como mercados de predicción. Sin embargo, su operación global ha abierto un debate regulatorio, particularmente en Estados Unidos, donde la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos mantiene bajo observación este tipo de instrumentos.
Casinos online, apuestas específicas y el nuevo negocio del futbol
La digitalización ha transformado el modo en que se apuesta durante eventos deportivos. Una plataforma que se promociona en México ofrece mercados que van “desde los clásicos resultados y totales” hasta opciones más específicas, como goleadores, tiros de esquina, apuestas por mitades y líneas asiáticas.
Este modelo permite que un partido genere múltiples ventanas de apuesta, incluso más allá del marcador final. En la práctica, cada jugada, estadística o evento del encuentro puede convertirse en una oportunidad de operación para los usuarios.
El crecimiento del sector también se relaciona con la llamada ludificación del deporte, en la que la experiencia del aficionado se mezcla con dinámicas de juego, predicción y recompensa económica en tiempo real.
Riesgos deportivos, financieros y de salud pública
La expansión de las apuestas no sólo tiene implicaciones económicas. También genera preocupaciones sobre integridad deportiva. En Australia, durante 2023, tres jugadores de la A-League, incluido un mexicano, fueron señalados por provocar tarjetas amarillas para beneficiar redes de apuestas en Sudamérica; los implicados se declararon culpables.
La Organización Mundial de la Salud advierte que 1.2 por ciento de la población adulta mundial padece trastorno del juego. Además, señala que la comercialización y la digitalización han contribuido a normalizar estas prácticas.
La OMS también identifica el patrocinio y la mercadotecnia como factores clave en el crecimiento global del sector. En eventos masivos como el Mundial, la exposición constante a mensajes comerciales puede aumentar el riesgo para públicos vulnerables.
El mercado no regulado supera ampliamente al sector con licencia
El problema se amplía cuando se observa el tamaño del mercado fuera de regulación. Gaming Compliance estima que sólo 22 por ciento de los ingresos brutos globales de la industria de apuestas en línea pasa por empresas con licencia para operar.
El 78 por ciento restante corresponde a la industria no regulada, donde conviven apuestas deportivas, casinos digitales, criptojuegos, concursos en redes sociales y mercados de predicción.
De acuerdo con la consultora, las apuestas en juegos de azar en línea no regulados movieron 5.9 billones de dólares el año pasado a escala global. Bajo esa dimensión, el sector se ubicaría como una de las mayores economías del mundo, sólo por debajo de Estados Unidos y China.
El reto para los gobiernos durante y después del Mundial 2026
Aunque el Mundial 2026 representa una oportunidad económica para los países anfitriones, también expone los desafíos de regular un negocio digital, transfronterizo y de rápido crecimiento.
Estados Unidos concentraría apuestas por menos de 2 mil 900 millones de dólares, mientras que Canadá movería alrededor de 300 millones de dólares en casas legales de apuestas sin considerar sitios de Internet, de acuerdo con las estimaciones citadas.
El crecimiento de la industria apunta a un mercado regulado que podría mover un billón de dólares para 2030. En ese contexto, la discusión ya no gira únicamente en torno al entretenimiento, sino también sobre fiscalización, salud pública, prevención de lavado de dinero e integridad deportiva.












