
El uso de asistentes de inteligencia artificial en las oficinas avanza con rapidez, pero nuevos estudios advierten que más herramientas no siempre significan mejores resultados. Un análisis de Boston Consulting Group detectó que la productividad declarada por los trabajadores mejora cuando utilizan hasta tres herramientas de IA, pero cae a partir de la cuarta.
El hallazgo cambia la conversación sobre la automatización laboral: el problema no sería únicamente la tecnología, sino el tiempo y esfuerzo que los empleados destinan a dirigirla, corregirla y supervisarla.
La IA promete ahorrar tiempo, pero exige vigilancia
De acuerdo con el estudio citado, realizado con 1,488 trabajadores en Estados Unidos, cada asistente de IA requiere instrucciones, permisos, revisión constante y corrección de resultados.
En lugar de eliminar tareas repetitivas, la tecnología puede transformar al empleado en supervisor permanente de sistemas automatizados. La nota describe este fenómeno como una nueva función informal dentro de las oficinas: vigilar a la IA para evitar errores.
BCG alerta sobre sobrecarga mental
Una encuesta posterior de Boston Consulting Group, publicada el 3 de junio y aplicada a casi 12,000 trabajadores en 14 mercados, reveló que el 47% pasa más tiempo dirigiendo y supervisando la IA que realizando el trabajo de fondo.
El costo también se refleja en la salud mental. El primer estudio midió que el 14% de quienes usan IA reporta “brain fry”, una especie de niebla mental que dificulta la concentración.
Además, la supervisión intensiva de estas herramientas se asoció con 19% más sobrecarga de información y 12% más fatiga frente a quienes las supervisan poco.
El riesgo de medir adopción en lugar de resultados
Uno de los puntos centrales del análisis es que algunas empresas están midiendo el uso de inteligencia artificial por licencias activas, flujos automatizados o consumo de tokens, en lugar de evaluar si realmente mejora el rendimiento.
Esto puede llevar a empleados a usar más herramientas sólo para demostrar adaptación tecnológica, incluso cuando esa adopción no resuelve un problema real ni mejora la calidad del trabajo.
Trabajadores agotados quieren irse
El reporte también señala que 34% de los trabajadores con agotamiento por IA ya declara intención activa de dejar su empleo.
Entre programadores, el desgaste alcanza 18%, mientras que en áreas como marketing y recursos humanos el impacto sería todavía mayor.
La discusión ya no se limita a si la inteligencia artificial reemplazará empleos, sino a cómo está modificando la experiencia laboral. Para muchas personas, el trabajo no desaparece, pero se vuelve más fragmentado, vigilado y mentalmente demandante.












