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Mundial 2026 vs desapariciones en CDMX: familias llevan su protesta al escenario global

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Mientras la Ciudad de México se prepara para convertirse en vitrina internacional con la Copa Mundial de la FIFA 2026, otra realidad busca abrirse paso entre estadios, operativos y espectáculos: la de miles de familias que siguen buscando a sus desaparecidos.

“No jueguen con nuestro dolor”. Esa es la consigna con la que colectivos y familiares planean manifestarse durante la inauguración del torneo, llevando su reclamo al escaparate más visible del país. Su mensaje es claro: mientras el Estado acelera inversión, obras y logística para el Mundial, la crisis de desapariciones no se atiende con la misma urgencia.

En los primeros tres meses de 2026, la capital registró 711 reportes de personas desaparecidas, de las cuales 251 siguen sin ser localizadas. Esto equivale a un promedio de más de ocho desapariciones al día.

Pero las cifras, insisten las familias, no alcanzan a reflejar la dimensión del problema.

Detrás de cada número hay historias como la de Ana Ameli García Gámez, desaparecida en 2025 en el Ajusco a los 19 años, o la de Olin Hernando Vargas Ojeda, secuestrado en 2024 en la misma zona del sur de la ciudad, a pocos kilómetros del Estadio Azteca, sede histórica del Mundial.

Sus familias denuncian fallas desde las primeras horas: protocolos que no se activan de inmediato, denuncias que no se reciben, evidencias que se pierden y líneas de investigación que no avanzan.

Para ellas, no se trata de casos aislados, sino de una crisis institucional.

Una crisis que, advierten, se agrava por la falta de coordinación entre autoridades y por niveles de impunidad que consideran cercanos al total.

El contraste con el Mundial

El contraste es inevitable.

Por un lado, una ciudad que se prepara para recibir al mundo con infraestructura renovada, eventos y atención mediática global. Por el otro, familias que organizan búsquedas por su cuenta, imprimen fichas y recorren calles y zonas de difícil acceso en busca de respuestas.

“No buscamos detener el Mundial”, aclaran.

Lo que buscan es visibilizar una realidad que, dicen, está siendo desplazada por la narrativa del evento.

En sus casas, explican, hay sillas vacías. Hay mesas que siguen esperando. Hay preguntas que nadie responde.

Llevar los rostros al centro del evento

La protesta está planeada para desplegarse en los accesos al estadio durante la inauguración. Familias y colectivos se distribuirán en distintos puntos para entregar fichas de búsqueda con rostros y datos de personas desaparecidas.

La dinámica también incluye invitar a asistentes a portar estas fichas dentro del estadio, con la intención de que la visibilización trascienda el espacio físico y alcance la transmisión internacional.

La acción se coordina con distintos colectivos de la ciudad, que participarán de forma independiente pero articulada.

Una deuda pendiente

Especialistas en derechos humanos han señalado que existe una deuda importante en materia de búsqueda e identificación forense.

Infraestructura prometida que no se concreta. Centros de identificación que siguen sin operar plenamente. Estrategias anunciadas que aún no se materializan.

Todo esto en paralelo a una inversión millonaria destinada a proyectos relacionados con el Mundial.

La otra ciudad

Para las familias, la ciudad que quieren mostrar no es la de los anuncios, los estadios ni los operativos.

Es otra.

La de expedientes abiertos.
La de búsquedas inconclusas.
La de madres que se organizan para encontrar lo que el Estado no encuentra.

Y la de hijos que siguen sin regresar.

El Mundial mostrará una ciudad lista para celebrar.

Pero hay otra historia que insiste en ser vista.

Una que no cabe en el espectáculo… pero tampoco desaparece.

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