
Científicos dieron a conocer en 2026 un descubrimiento que podría transformar la comprensión sobre el origen del agua en la Tierra: el núcleo terrestre podría almacenar hasta 45 veces más hidrógeno que todos los océanos juntos. El hallazgo surge de investigaciones recientes en geofísica y química de minerales, y plantea un nuevo escenario sobre la formación del planeta y la evolución de su composición interna.
De acuerdo con los investigadores, este hidrógeno no se encuentra en forma líquida, sino atrapado a nivel atómico dentro de minerales del manto profundo y del núcleo. “Estamos hablando de un reservorio invisible que no habíamos considerado en los modelos tradicionales del planeta”, explicaron especialistas involucrados en el estudio.
Cómo se detectó el hidrógeno en el interior del planeta
El descubrimiento fue posible gracias a experimentos de laboratorio que replican las extremas condiciones de presión y temperatura del interior de la Tierra. Mediante el uso de diamantes sintéticos y técnicas avanzadas de simulación, los científicos observaron cómo ciertos minerales pueden absorber grandes cantidades de hidrógeno en su estructura cristalina.
Estos resultados sugieren que, durante la formación del planeta, el hidrógeno pudo quedar atrapado en las profundidades, en lugar de concentrarse únicamente en la superficie. “La Tierra pudo haberse formado con más hidrógeno del que pensábamos, y gran parte permanece oculto”, señalaron los investigadores al analizar los datos.
Implicaciones para el origen del agua terrestre
Uno de los principales impactos del hallazgo es la reinterpretación del origen del agua en la Tierra. Hasta ahora, una de las teorías más aceptadas sostenía que el agua llegó principalmente a través de meteoritos y cometas ricos en hielo. Sin embargo, la existencia de un enorme reservorio interno de hidrógeno abre la posibilidad de que una parte significativa del agua se haya generado desde el interior del planeta.
Al combinarse el hidrógeno con oxígeno presente en los minerales, el agua pudo formarse de manera gradual y emerger a la superficie a lo largo de millones de años. “Esto no elimina otras teorías, pero sí añade una pieza clave al rompecabezas”, explicaron los expertos, subrayando que el proceso pudo ser más complejo de lo que se pensaba.
Nuevas preguntas sobre la evolución del planeta
El descubrimiento también plantea interrogantes sobre la dinámica interna de la Tierra, la actividad volcánica y el ciclo profundo del agua. Si el núcleo y el manto contienen enormes cantidades de hidrógeno, estos elementos podrían influir en procesos como la tectónica de placas y la estabilidad térmica del planeta.
Además, los científicos consideran que este hallazgo puede tener implicaciones para el estudio de otros planetas rocosos. “Si la Tierra almacena hidrógeno de esta forma, otros mundos similares podrían tener reservas internas de agua aún no detectadas”, señalaron, abriendo nuevas líneas de investigación en geología planetaria y astrobiología.












