
La Ciudad de México se prepara para recibir a cinco estrellas internacionales del bellydance como parte del Festival Un Pedacito de Mundo 2026, un encuentro intercultural que celebra su décimo aniversario y consolida a la capital como referente del arte de Medio Oriente en Iberoamérica. El festival se realizará del 27 de febrero al 1 de marzo en el Teatro María Tereza Montoya y continuará del 3 al 5 de marzo en el Centro Nacional de las Artes (CENART).
La edición 2026 destaca por una programación que combina espectáculos de alto nivel, formación profesional y una experiencia cultural integral, dirigida tanto a especialistas como a público general. El evento refuerza su vocación artística al reunir talento global y propuestas contemporáneas.
El festival apuesta por la excelencia y la diversidad cultural.
Cinco referentes internacionales en escena
El cartel reúne a figuras femeninas de talla mundial que participarán en la Gala Internacional y en talleres especializados. Entre ellas destaca Sadie Marquardt (EE. UU.), reconocida como la “Reina del Drum Solo” y coach de Shakira, célebre por su técnica de aislamiento corporal.
También participan Gitza Krotzsch (México), coreógrafa clave para el desarrollo del bellydance en el país; Khahina (Brasil), innovadora por su fusión de danza árabe y raíces afrobrasileñas; Hannan AlMuthawa, bailarina e investigadora enfocada en la autenticidad histórica; y Vero Vital (México), quien liderará clases de Neo Bellydance con una visión contemporánea.
La selección refleja un diálogo entre tradición y vanguardia.
Bellydance como práctica de bienestar
Más allá del escenario, el bellydance se presenta como una disciplina con beneficios integrales. Belem Glower, gestora cultural, profesora de danza árabe y creadora del festival, señala que “la danza del vientre es una herramienta de empoderamiento femenino y reconexión con la propia fuerza interior”.
Entre sus aportes destacan la corrección postural, el fortalecimiento del torso, la reducción del estrés mediante la conexión cuerpo-música y el bienestar cardiovascular. Además, fomenta la inclusión y la construcción de comunidad entre personas de distintas edades.
La práctica se consolida como ejercicio y expresión cultural.
Un zoco cultural y experiencia inmersiva
El festival se transformará en un zoco cultural que incluirá conferencias sobre la historia del bellydance, proyecciones de cine especializado y propuestas musicales como Xarab, que fusiona son jarocho con ritmos de Medio Oriente. A ello se suman muestras gastronómicas, artesanías y productos temáticos.
Desde la organización destacan que “Un Pedacito de Mundo es una experiencia de inmersión total donde el arte se vive en cada rincón”. El enfoque familiar e inclusivo amplía el alcance del encuentro.
La cultura se experimenta con todos los sentidos.
Raíces milenarias y evolución escénica
El Raqs Sharqi tiene raíces milenarias vinculadas a ritos de fertilidad y celebraciones sociales en Medio Oriente y el Norte de África. Con el tiempo, evolucionó hacia un arte escénico sofisticado, especialmente durante la Era Dorada del cine egipcio en los años cuarenta y cincuenta.
Hoy, el bellydance dialoga con estilos contemporáneos sin perder su esencia: contar historias a través del aislamiento muscular y la expresión emocional. El festival celebra esta herencia viva y su constante transformación.












