
Coahuila vuelve a colocarse en el mapa mundial de la paleontología. Investigadores del Museo del Desierto presentaron oficialmente al Xenovenator espinosai, una nueva especie de dinosaurio descubierta en el sureste del estado, entre los municipios de General Cepeda y Saltillo.
El hallazgo confirma que esta región fue, hace millones de años, un ecosistema clave para diversas especies del periodo Cretácico.
Un cazador emplumado que vivió hace 74 millones de años
El Xenovenator espinosai habitó la zona hace aproximadamente 74 millones de años. Se trata de un dinosaurio pequeño, emplumado y perteneciente a la familia de los velociraptores. De acuerdo con los investigadores, era un cazador nocturno, que probablemente se alimentaba de lagartijas, pequeños roedores y otras presas de tamaño reducido.
Los restos corresponden al menos a tres individuos, localizados entre los años 2002 y 2004, y su estudio permitió confirmar que se trata de una especie distinta a cualquier otra registrada previamente en México.
Un homenaje científico y una futura exhibición
El nombre de la especie rinde homenaje al director de Geología de la UNAM, cuyo apellido fue incorporado en la denominación científica del dinosaurio. Tras la publicación del estudio en la revista especializada Diversity, el Museo del Desierto iniciará el proceso de reconstrucción del Xenovenator espinosai para su futura exhibición al público.
El director del museo, Arturo González, destacó que este descubrimiento se suma a una lista de al menos 15 especies de dinosaurios identificadas en Coahuila, uno de los territorios más prolíficos para el hallazgo de fósiles en México.
Coahuila, tierra clave para nuevos descubrimientos
La presentación del Xenovenator espinosai llega apenas un año después del registro del Mexidracon longimanus, una especie omnívora descubierta también en General Cepeda y dada a conocer en febrero de 2025. Este dinosaurio, similar a una avestruz, medía cerca de 1.20 metros de altura y dos metros de largo, y se caracterizaba por sus manos largas y garras afiladas.
Ambos hallazgos refuerzan la importancia científica del Valle del Sureste de Coahuila y confirman que el estado sigue revelando piezas clave para entender la diversidad de dinosaurios que habitaron México hace millones de años.












