
Mientras crecen las cafeterías de especialidad en Argentina y la cultura del café gana terreno, una polémica divide a expertos y consumidores: el café torrado, un producto ampliamente consumido en el país pero prohibido o restringido en gran parte del mundo.
¿Qué es el café torrado?
Se trata de un café al que se le agrega azúcar durante el proceso de tostado. Esta práctica busca disimular defectos del grano de baja calidad y darle un color más oscuro y sabor intenso. Sin embargo, en el resto del mundo está vetado por motivos de salud y por la percepción de que degrada la calidad de la bebida.
Los pocos países donde es legal
El café torrado está permitido principalmente en Argentina, Uruguay, Paraguay, España y Portugal. En otros países, o bien se prohíbe explícitamente, o simplemente no existe en el mercado. De hecho, especialistas señalan que ni siquiera existe una palabra en inglés para describirlo, lo que refleja su marginalidad internacional.
Críticas de los expertos
Nicolás Artusi, periodista especializado en café, advierte que el tostado con azúcar “puede considerarse un engaño al consumidor”. El azúcar se quema a 240 grados, liberando compuestos que no se caramelizan, sino que generan sustancias potencialmente dañinas. “Es como tomar un alimento quemado”, coinciden especialistas en la materia.
Por su parte, Sabrina Cuculiansky, creadora de la feria Fiesta del Café, subraya que el torrado enmascara los sabores de granos defectuosos y astringentes, lo que impide apreciar la calidad real de un buen café.
Razones de la prohibición global
Las agencias de seguridad alimentaria de Europa y otras regiones consideran que el café torrado afecta la salud por la generación de compuestos tóxicos durante el tostado con azúcar. Además, atenta contra la transparencia en el mercado, ya que oculta la verdadera calidad del grano.
Una costumbre arraigada en Argentina
A pesar de las advertencias, en Argentina el café torrado sigue siendo común en supermercados y bares tradicionales. Para muchos consumidores, su sabor fuerte forma parte de la memoria cultural del café local. Sin embargo, el auge de cafeterías de especialidad está introduciendo un cambio: cada vez más argentinos eligen cafés de origen, sin azúcar añadida en el tueste.
¿Hacia un cambio cultural?
El debate en torno al café torrado refleja una transición. Por un lado, persiste la costumbre de generaciones que crecieron con esta bebida. Por otro, se consolida una nueva cultura cafetera que apuesta por la transparencia, el origen y la calidad. La pregunta es si el café torrado sobrevivirá como parte del gusto argentino o si quedará relegado frente a la ola de cafés de especialidad.












