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Tomar café después de comer podría aumentar el riesgo de problemas cardíacos, advierte un especialista

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Tomar una taza de café justo después de comer es una costumbre arraigada en gran parte del mundo, especialmente en países como México, donde la bebida forma parte del ritual diario. Sin embargo, nuevas advertencias médicas señalan que este hábito podría no ser tan inofensivo como parece.
De acuerdo con un análisis citado por Infobae México, el consumo de café inmediatamente tras las comidas podría aumentar el riesgo de padecer problemas cardiovasculares, especialmente en personas con predisposición a la hipertensión o el colesterol alto.

El cardiólogo y especialista en metabolismo Dr. Javier Marín, explicó que la digestión es un momento crítico para el sistema circulatorio y que la cafeína, al actuar como estimulante, puede interferir en los procesos digestivos y elevar temporalmente la presión arterial.

Qué sucede en el cuerpo después de comer

Durante la digestión, el cuerpo redirige una gran cantidad de sangre hacia el sistema digestivo para procesar los alimentos.
“Cuando ingerimos café inmediatamente después de comer, la cafeína provoca una vasoconstricción leve, es decir, una reducción del diámetro de los vasos sanguíneos. Esto puede alterar el flujo normal de la sangre y generar sobrecarga en el corazón”, explicó el especialista.

Además, el café puede interferir con la absorción de nutrientes esenciales, como el hierro y el calcio, si se consume en exceso o en momentos inadecuados del día.
Por ello, los médicos recomiendan esperar al menos entre 30 y 60 minutos después de comer antes de tomar café, especialmente en personas con antecedentes de presión alta, taquicardia o reflujo gástrico.

El vínculo entre cafeína y salud cardiovascular

Diversos estudios han demostrado que el consumo moderado de café puede ser beneficioso para la salud, siempre que se controle la cantidad y el momento en que se ingiere.
La cafeína estimula el sistema nervioso central, mejora la concentración y puede incluso proteger contra enfermedades neurodegenerativas.
Sin embargo, el problema surge cuando se abusa del consumo o se combina con otros factores de riesgo, como el estrés, la falta de sueño o una dieta alta en sodio.

“Beber café no es perjudicial por sí mismo, pero hacerlo de forma impulsiva o en momentos fisiológicamente sensibles puede tener consecuencias a largo plazo”, apuntó el Dr. Marín.

Qué tipo de café y cuánto es recomendable

Los especialistas recomiendan optar por café filtrado o de grano natural, evitando los productos instantáneos o muy azucarados que contienen grasas trans o aditivos artificiales.
La dosis diaria segura para un adulto sano se estima entre 200 y 400 miligramos de cafeína, equivalente a dos o tres tazas de café de tamaño regular.

En el caso de personas con hipertensión, arritmias o antecedentes familiares de enfermedades cardíacas, la recomendación es limitar el consumo y consultar con un médico antes de incorporar el café como parte habitual de la dieta.

El mito del café como digestivo

Contrario a la creencia popular, el café no favorece la digestión, sino que puede estimular en exceso la secreción gástrica y provocar malestares como acidez o gastritis.
“El efecto estimulante puede hacer que las personas sientan una falsa sensación de energía o ligereza, pero en realidad el sistema digestivo aún está trabajando intensamente”, explicó el especialista.

Por ello, en lugar de tomar café inmediatamente después de comer, los expertos recomiendan una caminata ligera o beber agua natural, lo que ayuda a activar el metabolismo sin generar presión adicional sobre el sistema circulatorio.

Alternativas más saludables

Si se busca una bebida reconfortante tras las comidas, los médicos sugieren optar por infusiones suaves como té de manzanilla, menta o jengibre, que favorecen la digestión sin alterar la frecuencia cardíaca.
Asimismo, mantener una hidratación adecuada y evitar el exceso de azúcares son pasos clave para proteger tanto el sistema digestivo como el cardiovascular.

El café sigue siendo una de las bebidas más apreciadas del mundo, y múltiples investigaciones confirman sus beneficios antioxidantes y metabólicos. Sin embargo, el mensaje de los especialistas es claro: el momento del consumo marca la diferencia.
Disfrutar una taza de café después de comer no es necesariamente dañino, pero hacerlo de forma constante e inmediata puede estresar el corazón y alterar la digestión.

La clave, como en casi todo lo relacionado con la salud, está en la moderación y el equilibrio: elegir bien el momento, la cantidad y la calidad del café puede transformar un hábito cotidiano en una experiencia realmente saludable.

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